LOS CRISTALES ESTRENAN “CALEIDOSCOPIO”, SU NUEVO VIDEO

LOS CRISTALES PRESENTAN EL VIDEO DE “CALEIDOSCOPIO”, DIRIGIDO POR MAIA BROS Y LUCAS ROLANDELLI
ESTRENO EXCLUSIVO DE RAPTO

Confirmando la fructífera etapa que están viviendo, Los Cristales presentan el video de “Caleidoscopio”, uno de los proto hits de su relanzado disco El valle de Espejos.
Dirigido por Maia Bros y Lucas Rolandelli, el clip está protagonizado por la animadora y música Sofía Lober (Bubis Vayins) y la producción corrió por parte del grupo.
El estreno -que llega de manera exclusiva vía Rapto- es prueba fehaciente del periodo de crecimiento sostenido que mantiene desde los últimos diez meses el cuarteto integrado por Pablo Holsman (voz y guitarra), Rodrigo Di Cosco (sintes), Agustín Muntaabski (guitarra) y Emmanuel Guiñazú (bajo y programaciones).
Según Bros, una de las directoras del video e integrante de Nube Films, en principio la idea de “Caleidoscopio” nació como un chiste, pero “poco a poco esa idea fantasiosa fue tomando cada vez más seriedad”. 
Luego de una serie de reuniones grupales, cambios de locaciones y reformulaciones de la trama, acordamos fecha y lugar. Elegimos una casona antigua en el centro de Rosario”, explica sobre el mágico espacio donde el video toma lugar.
Finalmente, Bros advierte que el “guionado fue un proceso dialéctico con la banda y entre directores”.
Desde la banda, Holsman comenta que trabajar bajo la dirección de Bros, Rolandelli y el director de fotografía Manuel Besedovsky fue de gran comodidad. “Cada idea que ejecutaban nos daba tranquilidad en que se estaba haciendo un muy buen trabajo”, aporta el vocalista.
Asimismo, Holsman tiene palabras para Sofía Lober, protagonista del video y colega musical. “La actuación de la Colo fue genial”, cuenta días antes del estreno, contento.
De acuerdo Emma Guiñazú, bajista del grupo, toda la grabación fue prolija y ajustada a los tiempos previstos. “El rodaje llevó desde las 9 de la mañana hasta las 18 horas de un domingo”, informa a Rapto.
“Las tomas de la banda tocando se realizaron por la mañana, mientras el resto del equipo acondicionaba y preparaba las otras locaciones para las distintas escenas y se maquillaba a la protagonista”.
Por último, Holsman se detiene sobre el equipo de producción que estuvo en la realización del video. La buena onda y química rebasaron esa única jornada de trabajo, extendiendo la colaboración a otras áreas. “A un par no conocía como a Tomás Pasini (gaffer) y Delfina del Castillo (directora de arte). A Lucia Feroglio (arte), tampoco. Fue una re linda oportunidad para conocerles, de hecho, con Lucía continuamos laburando: ella hizo la nueva tapa de El Valle de Espejos.

 

Tanto el clip de “Caleidoscopio” como el relanzamiento de El valle de Espejos llegan como el cierre contundente del primer círculo vital en la trayectoria del grupo. Círculo completo que se manifiesta desde hace tiempo en conciertos, apuestas colectivas y un sentimiento de entrega completa, tomando consideración de su rol en su tiempo y lugar.
Junto a las canciones, los aprendizajes de tres años de camino, curtir escenarios -desde Puerto de Ideas al Galpón de la Música y desde Berlín a Casa Brava-, la creación del Arde Festival (junto a Otros Colores), la formación de un equipo de trabajo estable (léase sonido, visuales y managment), su participación en el colectivo Núcleo y la apuesta al naciente sello Quema.
El presente de cambios no funciona como un reseteo, en realidad se trata de un nuevo capítulo. Los primeros ya fueron escritos con aciertos, errores y canciones. Ahora, a pesar de toda la vorágine de impredecibilidad, 2020 se presenta como un terreno fértil, con espacio para crecer mientras se siguen afianzando las lecciones aprendidas.
Llevando adelante el carpe diem de Horacio, Los Cristales se demostraron capaces de aprovechar no solamente, cada día, sino cada oportunidad que supieron generar y que llegó a su camino, principalmente al establecer vínculos sanos y genuinos con gran parte de la comunidad de música independiente local.
Cada paso sirvió para potenciar el siguiente, logrando, además, sembrar consciencia de lo que habría de venir. Así para Los Cristales, Arde generó ARD7 y QUEMA; la oportunidad del set ElectroCristal en el segundo episodio del festival Núcleo engendró un estado de gracia de impecable pop que determinó la actual formación; la posibilidad de desatarse, de evolucionar en una criatura de otra piel, anticipó lo que habría de venir en Casa Brava, donde el grupo se lució antes unas 300 personas neófitas que supo capturar con magia escénica y autoridad musical.
Lo saludable de este crossover entre el poeta y filósofo romano y estos artesanos de la canción pop melancólica allegados a la Facultad de Psicología, es que la banda supo tomar con astucia la primera parte de su verso más longevo, descartando la urgencia que completa la idea. “Carpe diem quam minimum credula postero” reza el consejo completo, que se traduce como “Aprovecha el día y no confíes en el mañana”. Los Cristales parecen haberse inspirado de lo primero, dejando de lado lo peligroso de la segunda línea. Desconfiar del mañana significaría entregarse por completo al hoy, olvidando todo lo que puede trazarse en el mañana y todo lo que promete una construcción estimada en el crecimiento, la curiosidad, la apuesta por obrar junto a pares y, especialmente, dejarse sorprender por lo que supieron sembrar en años de trabajo sincero y dedicado.
Constantemente estamos en la búsqueda”, comenta Holsman acerca de los cambios del grupo a partir de la nueva formación como cuarteto luego de que decidieron, de manera amistosa, tomar caminos separados con el baterista Lorenzo Bosio.
Desde ya que no hay retorno a la formación original, por lo cual el desafío es doble. Por un lado, desde la presentación en vivo es poder agregarle aún más factor humano al set y, por otro lado, el desafío para mí, como compositor, es poder agregarle a las canciones las máquinas sin que sea algo forzado”.

El 2020 de Los Cristales arrancó a principios del mes de febrero. En esa fecha veraniega que parece tan lejana (en apenas dos la ciudad quedó sumida en semanas de una mega nube de humo, cortesía del incendio de pastizales en las islas entrerrianas; hubo una fiebre de cierres y clausuras a los espacios culturales independientes por parte del municipio, el dengue se propagó fuerte y, claro, se desató una pandemia) la banda volvió a presentar su formato ElectroCristal, que fue la indiscutida sorpresa del Episodio II de Núcleo en diciembre pasado.
Ante el reclamo del fandom de repetir el set, el regreso no decepcionó y pudo colmar expectativas del público que acompañó la noche.
En ninguno de sus respectivos toques de diciembre, febrero y marzo, Los Cristales buscaron reformular la identidad de sus canciones, la idea es construir con soltura y autoridad alrededor del espíritu melancólico original. El objetivo es avanzar; saberse dueños de su identidad mientras progresan como músicos.
“Siempre cambiamos el set, siempre queremos hacer algo nuevo. No sé si queremos o es como una especie de imperante que sufrimos. Pero bueno eso va a continuar en un futuro”, confía Holsman a Rapto.
“En lo escénico sigue imperando lo performático”,  apunta el vocalista, quien inmediatamente, desarrolla: “seguimos actuando las canciones, sentimos lo que cantamos y tocamos. Creo que lo hemos evidenciado en las presentaciones de todo el año pasado y ahora”.

Algunos días antes de la cuarentena total, Los Cristales tuvieron su debut en Casa Brava. Esa noche, en el local de calle Pichincha, se mostró a sus anchas en el nuevo sonido estrenado sobre finales de 2019.
Parte considerable de esa nueva sonoridad está bajo la ejecución de Guiñazú quien, además de su rol como bajista, tomó el control de otros instrumentos como una especie de pulpo multitasking. Sumando responsabilidad, su rol se jerarquiza, permitiendo a sus compañeros concentrarse en sus respectivos instrumentos. La idea general es lograr una base firme y potente donde los sintetizadores y la guitarra puedan sonar con comodidad, con Di Cosco y Muntaabski concentrados en arreglos puntuales. Hoslman, por su parte, se entrega a la libertad de un frontman cada vez más cómodo conectando con el público a través de teatralidad, ambigüedad y panaché.
Obviamente la pandemia que hoy todo lo atrapa bajo el velo de la incertidumbre y la distancia, sin dudas es un presente estimulante para Los Cristales. Eso, por supuesto, puede decirse desde abajo del escenario como también desde arriba, desde el núcleo mismo del grupo. La manija corre por el entripado de la banda y cada Cristal por su lado tiene mucho que compartir. Guiñazú contagia esa manija, cualquiera sea el tópico: video, banda, recis, instrumentos, producción. El tipo está en “la zona”, pero siendo Los Cristales un grupo bien cercano a la psicología, diremos que Emma está en estado de flujo. Entre entusiasmo y cautela, pregunta “¿Cuál es la extensión de las respuestas?” inmediatamente seguido por “¿Los datos ñoños te interesan”? OK, ahí vamos.
Según Guiñazú, el interés por incorporar nuevas tecnologías a la banda fue una constante que nunca tuvo ocasión de materializarse. Sobre finales de 2019, la oportunidad de presentó y no hubo dudas de poner esas inquietudes postergadas en acción. Ampliar el horizonte sonoro de Los Cristales con programaciones, sintetizadores o samples finalmente se prestó como una opción, no solamente viable, sino verdaderamente potenciadora: “la nueva formación, que primero se da como plan B para cumplir con fechas en las que estábamos comprometidos y luego ya como formato estable nos obligó a investigar ese campo electrónico que siempre nos interesó”.
Describir con exactitud parte de la actualidad del grupo significa, además, volver sobre el pasado. En la manija de responder, surgen detalles impagables que van completando la biografía de Los Cristales y sus integrantes. Sin spoilers, el relato prosigue, enmarcando presente con días pasados:
“La mayoría de las bases rítmicas fueron hechas por Pablo, que supo ser baterista, tocando pads que simulan ser cuerpos de percusión. A eso, yo lo grabo, le trabajo el audio y establezco qué cosas van a dispararse como pista y qué cosas voy a tocar en vivo. Nuestra idea o, por lo menos lo que intentamos, es no reemplazar una batería real por una batería virtual, si no que tenga una sonoridad diferente y que aporte algo distinto a las canciones que la batería. Esto se evidencia en algunas canciones más que en otras. Además, nuestra intención es utilizar la computadora como un instrumento más y para ello tiene que haber una comunicación directa e intercambio entre el instrumento y el ejecutante, además de todo el trabajo de programación y de búsqueda sonora previo, tiene que haber manipulación espontánea para darle esa sensación orgánica que da el vivo”.
Sin descuidar ningún aspecto, a continuación, Guiñazú se refiere a una importante faceta del grupo: el vivo, unos de los aspectos que mejor reflejan la evolución de la banda. “En este set utilizo un sintetizador analógico que actúa de synth bass o hace alguna melodía adicional cuando también toco el bajo”, comparte. Llevando el nivel de detalle técnico a un nuevo nivel, Emanuel sigue: “lo ejecuto en tiempo real con un teclado MIDI o recibe mensajes MIDI programados previamente desde Ableton Live y me dedico a cambiar parámetros en el sonido, aplicando filtros, sumando osciladores o cambiando el audio de diferentes maneras. También uso un controlador y secuenciador por pasos con el que disparo las bases y me permite tocar en vivo algunas percusiones y manipular las partes de la canción, así puedo repetir en loop alguna sección mientras espero a que entre el resto de la banda o puedo darme tiempo a agarrar el bajo con alguna precuenta”.
Además, tengo un micrófono conectado a un vocoder y una rareza que incluí en este set es un tupper usado como elemento de percusión al que le pegué un micrófono piezoeléctrico (micrófono que funciona por contacto, captando las vibraciones del objeto fuente) lo paso por la computadora, lo proceso en tiempo real con resonadores, reverberaciones y delays y lo utilizo como efecto en la versión macumbera de “La luz” en un cable”, agrega Guiñazú, confirmando que la idea de describirlo como octopodiforme musical sobre el escenario no era un recurso pro exageración, sino algo casi concreto.
Para finalizar queda describir con rigurosidad el laboratorio que lo acompaña en escena: “Todo lo dicho anteriormente pasa por mi placa de sonido hacia la computadora donde tengo el trabajo previo de mezclar y buscar el audio adecuado para luego enviar por canales diferentes directamente a la consola y facilitar el trabajo del sonidista”.
Guiñazú puede retirarse tranquilo. Su trabajo aquí está terminado.

En 2020, el gran año de la pandemia, Los Cristales tienen por delante algunos planes. En principio, El valle de Espejos tendrá una edición física en compacto próximamente, luego de ganar la Convocatoria de Fomento 2019 del INAMU. Además, los meses venideros verán el auspicio lanzamiento de QUEMA.
A propósito de la creación del nuevo sello rosarino desarrollado de forma colectiva y horizontal junto a Amelia, Otros Colores y Fermín Sagarduy, Holsman comparte: “Creo que empezamos a pensar como sello a partir del primer ARD7. Consideramos el desarrollo de los proyectos no solo para las presentaciones en vivo, sino como algo más integral y cooperativo. Primero con Otros Colores, al toque se agregó Fermín y Amelia llegó un poco después”.
Trabajando de manera cercana desde hace el año pasado, la compatibilidad de lxs talentos del sello se demuestra más allá de la amistad o parentesco. Hay una verdadera conexión creativa entre todas las personas que integran QUEMA. Se trata de integración y potenciación musical mientras trabajan a la par en nuevas canciones y proyectos más institucionales para el sello.
Cada unx de lxs músicxs que dan vida a QUEMA ya estaba integrado al proyecto del otrx, una continuidad activa que se viene desarrollando desde hace unos años. Fermín Sagarduy ya estaba involucrado en la organización del primer ARD7 junto a Otros Colores y Los Cristales, mientras que por estos días está produciendo el próximo disco del joven cuarteto de indie pop. Amelia, por su parte, tuvo su primera presentación en vivo en una fecha en Berlín Pub organizada por Holsman. Esa noche también fue de la partida Gladyson Panther.
Los planes de presentación en sociedad de QUEMA fueron postergados por la situación extraordinaria de cuarentena a raíz del COVID-19. A pesar de lo imprevisto de una emergencia mundial, QUEMA sigue ultimando detalles desde el confinamiento hogareño mediante encuentros online y aportes cotidianos. La idea del sello, al menos en su primera etapa, es trabajar en los cuatro proyectos mencionados, hasta lograr los objetivos de producción y distribución estimados para cada unx. 

Lucas Canalda – Texto 
Ed – Agostina Avaro

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