QUIZ RAPTILIANO #30: ANA MANSON

Quiz >  Cuestionario raptiliano para indagar en figuras de la cultura desde una óptica diferente.
Diez preguntas universales sobre el tiempo que habitamos + un puñado de interrogantes extras sobre su campo de acción.
Ilustraciones > Sebastián Sala


True believer en la cultura pop, Ana Manson analiza películas, series y otras producciones del mundo del entretenimiento en programas radiales, podcasts y sitios especializados. Conocen su trabajo en La Cosa, Malditos Nerds, Vorterix y Filo News.
Además es fundadora de Libria Store, local dedicado al merch del universo pop. 


¿Cuál es tu humor por las mañanas?

Me cuesta funcionar bien por la mañana, hasta que no tomo una taza de café no arranco del todo. Siempre fui muy noctámbula, todo mi poder de concentración y creatividad se despierta cuando baja el sol.

¿Cuál fue tu primer trabajo? ¿Aprendiste algo valioso?

Trabajé en un par de emprendimientos familiares, pero hasta los 18 no tuve un trabajo de verdad. Recién salía de la secundaria, me quería independizar y agarré lo primero que encontré: venta de artículos puerta a puerta. Pateaba la calle todo el día y cobraba solamente comisión. Con ese trabajo viajé por tres provincias y aprendí que tengo la capacidad de lograr lo que me proponga si estoy lo suficientemente motivada.

¿Quién es tu héroe/heroína? ¿Por qué?

Siempre vi a mi abuelo como mi héroe, porque me enseñaba con el ejemplo. De Hollywood, admiro mucho a Hedy Lamarr y Walt Disney, tan polémicos como determinados y visionarios. Es difícil tener ídolos en la vida real porque los humanos somos muy contradictorios, a veces me resulta más fácil volcarme a la ficción.

¿Qué experiencia fue decisiva para que decidieras dedicarte a lo tuyo?

Creo que me influenció mucho mi mamá: estudió periodismo, tuvo videoclub cuando yo era chica y trabajó en varias distribuidoras. Aunque al final no se dedicó a lo que le gustaba, siempre me fascinaba escucharla hablar sobre cine. De más grande se enfermó y la echaron de su laburo, ahí fue cuando me di cuenta de que nunca me iba a quedar tranquila trabajando en relación de dependencia. Entonces concentré todos mis esfuerzos en vivir de lo que me gusta y fue la mejor decisión que tomé en mi vida. Con el tiempo logré abrir mi propio local, organicé varios eventos y ahí conocí a mucha gente del medio, que de a poco me fue abriendo las puertas a escribir y hablar sobre cine y series profesionalmente.

¿Cómo fue la peor cita de tu vida?

Le dije que sí a un chico de mi colegio que me había insistido mucho para salir, con la condición de ir al cine. Llegó tarde porque pensó que yo no iba a ir (?) y encima fuimos a ver Belleza Americana. Estuve incomodísima durante toda la función y después les dijo a sus compañeros que yo era la novia. Hay una moraleja en esta historia.

¿En alguna ocasión te sentiste abrumadx por las redes sociales? ¿Por qué?

Sí, en la época de Facebook. Me abrumaban las configuraciones de privacidad, que se usara la palabra “amigo” para todos y cierta imposición de compartir tu vida por ese medio. Terminé cerrando la cuenta y pasándome a Twitter, donde todo es público, pero a nadie le interesan los detalles de tu vida privada.

¿Qué te preocupa acerca del futuro inmediato?

Saber cuándo vamos a volver a la normalidad, pero creo que a todos nos pasa lo mismo porque es una época de mucha incertidumbre. Lo que más me preocupa es la falta de solidaridad y creo que esta pandemia reveló algunas miserias de nuestra vida en sociedad, como lo difícil que resulta cumplir ciertas reglas básicas por el bien común.

¿Qué tipo de placer culposo disfrutás a escondidas?

Las series para adolescentes, aunque no tan a escondidas. Perderme en la lupita de Instagram viendo fotos lindas y armando colecciones de viajes, wishlist y películas. Comer chicle globo y comprarme cosas que no pude tener cuando era chica.

¿Cuán importante es el ocio en tu vida cotidiana? ¿Es imprescindible?

No es imprescindible, aunque debería serlo. Me cuesta bastante desconectar la cabeza y tomarme un rato para mí, siempre busco una justificación productiva para lo que estoy haciendo. Igual bajé mil cambios, el problema es que cuando finalmente logro apagar eso me voy para el otro lado y me olvido de todo, especialmente si estoy en contacto con la naturaleza. Todavía estoy tratando de encontrar el balance.

¿Cuál es tu límite con el consumo irónico?

Tengo una tolerancia muy baja con el consumo irónico. En definitiva, es consumo del más puro y suele ser el causante de lo mismo que nos quejamos. Los números no entienden de ironías, hoy todo funciona en base a cantidades y eso es lo único que importa para las grandes empresas, la calidad del contenido es lo de menos. Esa lógica tirana te convierte en el destinatario de tu propia burla cuando querés consumir algo “en joda”.

¿En algún momento sentiste paranoia sobre los algoritmos?

Sí, estaba segura de que nos robaban información hasta que me di cuenta de que en realidad se la damos toda voluntariamente. Por eso, a veces podemos sentir que nos conocen mejor que nosotros mismos, porque hacen predicciones y cálculos en base a lo que les contamos, y son tan acertados que nos asustan.

¿A quién le dejarías tu colección de películas cuando mueras?

A mi hermana. Compartimos el amor por el cine y, aunque no siempre tenemos los mismos gustos, al menos sé que lo apreciaría y/o les daría un destino digno.

– Haciendo radio, escribiendo y podcasteando probaste ser una todo terreno.
¿Dónde te sentís más cómoda trabajando?

Qué lindo calificativo, gracias. Me siento más cómoda escribiendo, porque puedo pensar tranquila lo que digo y editarlo si no me gusta. A veces no resulta tan sencillo hilar las ideas en el discurso oral justamente porque el pensamiento no es lineal. Además los miedos y la ansiedad suelen jugarme malas pasadas, aunque no se note desde afuera. Pero de a poco me voy sintiendo más cómoda y confiada con todo lo que hago, más en contacto conmigo misma y más segura de que tengo algo para decir.

-En los últimos 15 años la crítica especializada fue desapareciendo de los medios más importantes. Literatura, música, teatro y otras disciplinas artísticas se fueron quedando sin espacio para críticas y reseñas. El cine, en ese sentido, todavía resiste, incluso volviendo a ganar espacio.
¿Por qué resiste tanto la crítica de cine especializada?

Creo que tiene que ver con la democratización del acceso, más precisamente la proliferación del Streaming. Pero también de la producción, con todas las herramientas que tenemos a mano. Hoy en día cualquiera con un celular puede ser potencialmente un cineasta. Y la aparición constante de nuevos referentes, nuevos estilos y nuevos paradigmas hacen que la crítica también se mantenga en guardia. La plataforma que brindan las redes para el debate e intercambio de conocimientos también juega un rol fundamental, y el medio audiovisual es el que más se beneficia de esos soportes.

– Sos la creadora de Libria Store, donde encontramos todo tipo de antojos fetichistas de la cultura geek.
La pregunta es: ¿Cuán fetichista sos? ¿Qué tipo de objetos coleccionás?

Colecciono películas en físico, que ya es bastante decir. También tengo una modesta colección de figuras de mis heroínas de ficción y muchas réplicas del cine de Tarantino. Mis objetos preferidos son los que aparecen en la pantalla, los que podés ver en escena como el Auryn de La Historia sin Fin, el Giratiempo de Harry Potter, la mirilla de Friends o la billetera de Jules en Pulp Fiction. Siento que de alguna manera te transportan a ese universo de fantasía, te permiten vivirlo.

 

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