BRUNELLA PROTAGONIZA LA NUEVA SESIÓN BRODA | EXCLUSIVO RAPTO

Brunella es la protagonista del próximo episodio de BRODA que se estrena este domingo en YouTube.
A continuación, entrevista + preview del octavo episodio de las sesiones.

De proceder usando las rutinas básicas del periodismo deberíamos comenzar por las formalidades de Quién, Cuándo y Dónde. La cosa sería así: La cantante Brunella, nacida hace 24 años en la localidad de Bombal, ubicada a 87km de Rosario, es la protagonista del octavo episodio de BRODA que estrena este domingo vía  YouTube. Con eso aclarado, aún quedaría pendiente un punto:  Por Qué. La artista en cuestión demanda una aproximación por fuera de los formalismos, su vibra transita el no-protocolo. Por ende, se hace inevitable abordar ese Por Qué desde una perspectiva desacartonada. Lo que sigue es un intento por acercarse a ese Por Qué.


Brunella es energía pura. Lejos de artistas que juegan un papel para mostrar en público o ante la prensa, la nativa de Bombales es ciento por ciento naturalidad. Riéndose de sí misma, contando anécdotas de una adolescencia ñoña o puteando sin inhibiciones, es espontánea y genuina. Esa virtud se transparenta en todo momento; no importa si está respondiendo preguntas; saltando de un recuerdo a otro, trazando un hilo temporal de zigzag constante; o sobre el escenario, haciendo lo que mejor le sale; Brunella es Brunella, una fuerza natural que contagia buen vibra.
La conversación nos encuentra a horas del estreno de su sesión BRODA, una ocasión que la tiene manija. En la tarde de hoy, Brunella no está sola. La acompaña su perrita La Mechi, una cachorrita que según su humana “también necesita atención”. Divertida y lista para la nota, dispara, “Dale, vamos a empezar. Tomá asiento, como en la escuela” , el remate llega en forma de risas. Así dispone el mood imperante durante todo el intercambio: salidas, remates, mucha risa disfrutando cada oportunidad que llega desde la acción de hacer música.
Al principio, una revelación analógica: “Sí, sí, no te lo voy a negar. Yo era una de esas personas que usaba a full el diario íntimo”. Hurgando en la adolescencia, se interna en los días pasados que la trajeron hasta el presente. Más allá de la edad, la ciudad en la que se encuentre, el diario o la red social de cada ocasión, la constante es la música. Sin embargo, Brunella no apunta ni reconoce un momento preciso en el que, de manera iluminada, decidió hacer música. Esa relación íntima con las canciones existe desde pequeña. Sin caretearla en recuerdos claves o descubrimientos épicos que pueblan las biografías de artistas, Brunella no flashea biopic; no hay un momento grandilocuente en el cual la música se le haya presentado en persona como los murciélagos al niño Bruce Wayne en alguna cueva de su mansión. Para Brunella la música siempre estuvo ahí. “Tengo el recuerdo de ser pendeja, tipo guachita, de saber tocar la guitarra y de querer componer canciones. ¡Las re componía! Seguro decían pelotudeces, no sé. Alguna que otra fui encontrando en algún diario íntimo viejo porque de pendeja era de esa, escribía mucho ahí”, señala. “Cuando me encontré con alguna, me pregunté qué carajo quería decir con eso”, agrega, tentada. “Siempre estuvieron presentes esas ganas de ser compositora. Nunca me lo permití hasta hace poco. Creo que se remonta a la adolescencia, pasando de la niñez a la adolescencia, lo re encuentro en esa etapa de mi vida. Fue un momento en que empecé a meterme en la música”.
Inmersa en una diversidad musical desde pequeña, la cantante se formó con una cercanía al folklore, al rock y al soul de referentes como Beyoncé que por entonces ya empezaba a hacer estragos como solista luego del suceso hitero de Destiny’s Child. Esa mixtura tan desprejuiciada como dedicada para género, estilo y artista la llevó a expandir su sensibilidad, enfocando, sin saberlo conscientemente, toda su curiosidad en el canto de referentas del calibre de Mercedes Sosa o Knowles.
Quizás Brunella no haya tenido una temprana revelación en su relación con la música, pero sí tiene bien en claro que la decisión de entregarse a ella marcó un antes y después. Para describir ese momento, usa palabras que no dejan duda alguna: fue un despertar.  “De un día para el otro me dije que iba a dedicarme a ser música. Hacía rato que mucha gente me decía que me dedique a cantar. Yo nada que ver, ¿música? No, rajá de acá. Estoy estudiando otra cosa. Terminando de cursar Diseño de Moda, me decidí. Fue un re cambio. “Mamá, papá, voy a ser música”. Sin dudas fue un tremendo cambio, pero a la vez me siento bien, fue lo correcto. Haciendo música me siento tan poderosa y tan elevada. Me cambió la vida, definitivamente”. 

En un ambiente donde la pretensión se ensaya frente al espejo, la vibración de Brunella la corre de lo previsible y nos recuerda a la energía de esa jefa de la movida rosarina llamada Ani Books. El público responde a ese magnetismo que se manifiesta sin intermediarios ni premeditación. Tal vez por eso las reproducciones de Brunella no dejan de crecer en el streaming.
Pero más allá de una virtualidad que no hace a lo esencial del día a día de la vida real, el presente de la cantante se formula con música y más música: la que ya suena, la que está por venir, la que está por estrenar en el nuevo episodio de BRODA.
Encontrarse con sencillos como “Malamor”, “La flor” y “High as fuck” deja en evidencia que como cantante tiene la capacidad vocal que la hace casi única en la nueva escena local. Cada una de esas canciones (al igual que ciertos videos en vivo que circulan por allí), con sus respectivas características, la encuentra demostrando versatilidad y un crecimiento constante que llega con cada estadía en el estudio, las experiencias sobre los escenarios o diferentes zapadas con musiques amigues.
Su voz es la herramienta principal que se combina con la naturalidad y siempre fresca presencia escénica. En los clips o en vivo, Brunella se muestra cambiante, tanto del resto como de sí misma. Cada aparición difiere de la anterior. Hay una apuesta no decidida por no repetirse. En cierto punto, conviven el juego a ser otra, la fantasía de roles mixada con gambetas a lo esperado.
“Me pasa mucho cuando toco en vivo”, explica Brunella, aceptando una observación que se repite constantemente por parte del público. “Me dicen que me ven siempre con una actitud diferente, una energía diferente, aspecto diferente, todo”, comenta. “Más allá de esos cambios de personaje, abajo de todo posta que está Brunella. Soy yo. Me copa mucho jugar y ver hacia dónde termina cada situación. De mi parte siento que cuando toco en vivo estoy en un completo estado de goce. En la sesión de BRODA me pasó, también. Estoy en placer completo cuando estoy en el vivo, si bien una está atenta a la frase o al cambio que está por venir o pendiente de la banda. Puede que esté un poco en esa, pero al mismo tiempo hay un estado de goce, casi como hacer el amor.  El vivo muestra esa parte sensible y a la vez pasional. Es algo que se escapa de mi control. Soy así cuando siento algo. La sensibilidad me hace y creo que lo demuestro desde cada faceta. Uno siempre va mutando. No soy la misma que hace tiempo atrás. En el vivo estoy en plenitud con la nota, con el solo, con todo. Puede que parezca un personaje pero no, yo soy así”.
El intercambio sigue adelante. La cantante se escucha y salta, comentando sus propias observaciones. No deja pasar ninguna oportunidad. “Ya sé, sueno re intensa con lo de la sensibilidad”, declara, bromeando con lo que algunos podrían pensar como una debilidad o cursilería. Sin embargo, la sensibilidad es otra de las virtudes de Brunella.  “Mis amigues más cercanos ya saben que soy así de intensa, que siento mucho. Soy así, la sensibilidad me mueve”.

Durante el mes de septiembre, más precisamente, el día de la primavera, Brunella lanzó “La flor”, sencillo producido por Gonzalo Ferreyra de Cocodrilo P&B, productor y hit maker generacional detrás de Fasciolo, Nicki Nicole, Frango y Romero. Ese primer simple que suena en la rocola del streaming entre Spotify y YouTube (con una Brunella rimando por postales de la ciudad) fue la piedra fundacional para un trabajo que se desarrolló durante los extraños meses del 2020.
A pesar de los tiempos muertos de la cuarentena y el aislamiento obligatorio, Brunella, Ferreryra y toda la crew retomaron la acción apenas fue posible. La dedicación de producción, composición y grabación tiene sus resultados casi listos para ser publicados en un álbum llamado
Salvarme. Spoiler alert: El episodio BRODA que estrena este domingo incluye una canción todavía inédita que será parte del disco.
“Gonzalo llegó este año para salvarme la vida, básicamente”, reconoce Brunella a propósito de una química artística que la encontró cambiando gran parte de su perspectiva. “Trabajar con él es entrar en el estudio y descargar toda la bocha de melodías, rimas, frases, todo” comparte. “Es como ir a terapia”, agrega, verborrágica, antes de regalar unas carcajadas.
Al hablar del trabajo que vienen desarrollando con Ferreyra, el entusiasmo de Brunella se duplica. Las energías de meses de trabajo están a punto de descubrirse en diez canciones que significaron un proceso de educación artístico transformativo. En un año donde las complicaciones y los bajones estuvieron a la orden del día, sacar belleza de este caos es virtud. Salvarme se caracteriza por estar compuesto de canciones con un espíritu en pleno proceso de sanación y transformación. “Es super importante laburar con un productor que sepa respetar lo que quiero transmitir”, observa sobre la vibra trascendental que hay detrás del disco. “Me hace muy bien la tremenda confianza que tienen al trabajar conmigo, con todas mis letras y melodías”.

Se dijo: Brunella nació con una voz poderosa. Con ella es capaz de marcar matices y llevarnos con completa autoridad hacia diferentes moods. Pero según el tío de Spiderman, un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Detrás de semejante voz, hay una historia sobre una herramienta natural que demanda una formación y una necesidad de saber explorarla con conocimiento y fundamentos.
“Sinceramente, nunca tomé clases de canto hasta fines del año pasado”, reconoce. “Empecé a estudiar con Liza Polichiso y fue como resetear mi mente. Aprendí a cantar de cero, porque aprendí a respirar, entendí qué registro manejo. Además puedo ver como estoy atravesada por grandes cantantes argentinas que me llenan el corazón como Mercedes Sosa. Admiro mucho a la Negra porque tiene un registro de 2 octavas y unos graves que son super profundos. La verdad que fue tremendo el avance que encontré al estudiar música y armonía con Liza. De un día para otro me encontré que tengo una voz de 3 octavas de registro, trabajé los graves como para clavarte un puñal en el corazón”.
Brunella tiene un pie en las rimas, manejando cadencias de R&B y neo soul, mientras que al mismo tiempo, se ubica en una actitud decidida que puede alcanzar cierta crudeza rockera. Además tocá la guitarra. Si lo desea puede sostener un recital por sí sola con apenas una guitarra y su voz. Por supuesto, ella no se queda quieta en ningún lado, distanciándose a las ataduras de un género específico.

Todo este viaje es profundamente personal. El disco, como los recitales que vendrán más adelante, son parte de un arrojo de Brunella abrazando la pasión y el goce del canto: “Lo que me gusta de cantar es que la gente sienta mi voz. Me gusta llegar al público. Mi voz está construida desde lo sensible”.
Por sobre todo lo que pueda leerse y escucharse una cosa es clara: Brunella está abrazando la artista que años atrás empezó a manifestarse y que mediante escenarios, formación y aprendizajes, ahora está presente como nunca antes. “Mi voz está hablando por mí un montón de cosas que tenía ahí, cerradas dentro mío, es super sanador cantar”, dice, casi sobre el final. Está abrazando un despertar intelectual, creativo y espiritual que llegó con la música. Entonces, esa manifestación de destino que mencionamos al principio del encuentro, no tuvo que ver con alguna visión o epifanía. El destino manifiesto es Brunella abrazando lo que anida en su interior y que ahora, más que nunca, es música en estado puro.

Lucas Canalda María Virginia Molinari Ph
Crx – Agos Avaro

 

 

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