BILLORDO: “DOLIÓ MUCHO QUE NOS DIGAN QUE NO SOMOS ESENCIALES”

Billordo toma la ruta y se reencuentra con su público en una nueva gira nacional.

 

Con la apertura de la mayoría del circuito musical argentino reactivándose Billordo encara otra vez las rutas argentinas (hasta el fin) para llevar adelante sus canciones anti-folk y reencontrarse con el público incondicional que lo banca desde hace dos décadas.
Luego de 46 giras sobre sus espaldas, el escenario de apertura 2021 encuentro a Diego Billordo de nuevo en el ruedo. Recorriendo el país de ciudad en ciudad, su regreso al litoral apunta dos fechas: Rosario el jueves 9/9, en Bohemia Cultural desde las 20hs en una fecha al sobre; al otro día llega a Capitán Bermúdez en Estación Cultural desde las 21hs, con entradas solo en puerta.
Con 21 años de actividad en el circuito independiente argentino, el nativo de la ciudad de La Plata lleva editados 18 discos.
Habitante constante de las rutas, lleva recorridos miles de kilómetros llevando su música por países del continente americano y Europa.
El platense supo realizar fechas en Argentina, Brasil, Paraguay, Chile, Uruguay, España, Francia, Alemania. Holanda, Chequia, Austria, Dinamarca, Italia, Escocia, Inglaterra y Gales.
Su más reciente trabajo se titula Ansiedad en un mundo enfermo, una cosecha 2021 que exuda el imaginario de un planeta atravesado por la pandemia.
Con el COVID-19 afectando seriamente la desigualdad social, la distribución de recursos en el largo plazo y las condiciones laborales de acuerdo a lo esencial y no esencial, Billordo impregna su música de interrogantes.
Ansiedad en un mundo enfermo fue grabado en estudios La Querencia en Villa Elvira (La Plata) con Lea Etchegaray en los controles y mezclado en Los Polvorines (Buenos Aires) por Luis Baumann. La masterización estuvo a cargo de Carl Saff (desde EEUU) quién trabajó con Dinosaur Jr, Thurston Moore, Guided By Voices, Weezer, Fumanchu, Silver Jews y The Residents, entre otros.
Días antes del reencuentro con el público de la Chicago argentina, el músico abre línea directa con RAPTO para conversar sobre lo que se viene, el oficio de ser músico y las vicisitudes pandémicas que golpearon al circuito independiente.

-¿Qué vas a estar tocando en Rosario? ¿Qué show podemos esperar?

Un show de Billordo a pesar de ser solo voz y guitarra es un show energético. Pueden esperar un loco arriba del escenario dándolo todo. Y las canciones de la lista son siempre un popurrí de todas las épocas más algo del disco nuevo.

 -¿Cómo fue sobrevivir a estos 18 meses de pandemia con todo cerrado y aperturas a medias para un músico que vive de su oficio de tocar? 

Un horror. Estirar la plata, no saber qué va a pasar. Mucha incertidumbre. Hubo que reinventarse en otras cosas. Y ver como amigos y amigos de amigos y parientes de amigos fallecían o sufrían la enfermedad o el embate en su economía perdiendo laburo y malogrando sus psiquis. Fue y es duro aún. Me dolió mucho que digan que no somos esenciales. Nos mandaron al muere.

-Ahora volviste al ruedo y regresás a Rosario para reencontrarte con tu público.
¿Cómo fue el primer reci post confinamiento?  ¿Cuánta ansiedad había ahí?

Mucha ansiedad. Y el primer recital muy nervioso, como si nunca hubiera tocado. Luego me fui soltando. Me sentí emocionado. Cuando me pongo nervioso toso. Tosí mucho. Cuando yo toco miro mucho a la gente, sus caras, sus expresiones. Miraba a la gente y  todos estaban muy felices. Fue mutuo. Necesitábamos poder volver a vernos y así creo que serán todos los shows. En todos los estratos se comprobó que los recis para muchas personas son necesarios desde lo emocional y psicológico.

-Algo es indudable: con el COVID cambió casi todo, incluso nuestra cabeza.
¿Cómo es salir de gira en épocas de COVID? ¿A vos cómo te cambió la cabeza? 

Cambió mucho todo. Paranoia en aumento. Ya tomar aviones, trenes, micros, autos, ferrys era un riesgo. Ahora no sabés si en siete días vas a estar enfermo o qué. Es muy problemático porque los transportes aumentaron sus precios. Es problemático por cancelaciones y falta de previsión. Todo es incertidumbre. Cerraron muchos bares y los que quedaron están muy lastimados. Cuesta.

-El COVID evidenció la precariedad del circuito musical y la vulnerabilidad del oficio para los artistas que no son masivos.
Además quedó visibilizada la poca ganancia que dejan gigantes como Spotify. En ese sentido los Bandcamp Friday demostraron la importancia de organizarse desde una plataforma que ofrezca una alternativa a la hegemonía de YouTube o del gigante sueco.
-¿Cómo es tu experiencia con Bandcamp para vos que tenés support desde varias ciudades de Europa por girar allá?

Sí, Spotify es un desastre. No solo cómo paga sino como “cura” qué se escucha y qué no. Cada vez veo más bandas del under o del “indie” que salen en sus playlists principales o recomendaciones, o se ven con muchos plays, y no tocan en ningún lado o si tocan no va nadie. Un humo. Y Bandcamp sigue funcionando para mí, de mí último disco tengo más plays en Bandcamp que YouTube. Y desde el exterior mandan dinero pero en Argentina no. En el exterior se pasó del físico al digital pero la gente siguió pagando por ese mp3. En Argentina no. Pero acá ahora funciona el vinilo a un precio caro. Raro.

-Siempre estás en movimiento: tocando para vivir, haciendo videos, grabando nuevo material, activando redes. Cuando estás descansando es para recargar energías y volver a repetir ese ciclo.
Esa constante te obliga siempre a mirar hacia adelante, casi como necesidad.
¿En algún momento mirás para atrás? ¿Te permitís parar la pelota y tomar perspectiva de lo pasado? 

Un artista sin prensa main o indie hegemónica que lo respalde siempre debe estar todo el tiempo haciendo algo o desaparece del imaginario de la gente.
Más allá de mí necesidad emocional y psicológica de generar y de saber que hay gente que le hace bien que haga cosas, tengo que generar porque sino termino desapareciendo de su mapa y playlists personales. Si no queda morirse de golpe. Pero ahí el artista no la ve. Ese chiste nos toca ver y vivir.
A mis 45 años viendo que se acerca “el final”. Ya sea físico o de carrera, ni yo me la creo que voy 21 años de carrera con todo en contra, y veo que mí carrera puede terminar en cualquier momento desde pandemias y escenas adversas, medios, modas, adversos y que la renovación juvenil está con estilos adversos muy lejanos a mis intereses y mí forma de ver la política. Pensá que el trap y el reguetón​ son el sueño de Henry Kissinger hecho realidad, entonces creo que parar la pelota es contraproducente. Hay que hacer mucho hoy. No sabemos si mañana podremos “hacer” o ni siquiera si estaremos para intentarlo.

-Ya superando los 21 años de actividad, ¿cuáles son las lecciones más importantes que aprendiste de vivir en la música?

Hoy estás,  mañana no. Hoy es tu fan, mañana te odia. Sin dinero no se puede y si no invertís o arriesgás, no pasa nada.
Lo que a mí me gusta hoy y a nadie le interesa, en 10 años el resto se fija.
Creá escenas-alianzas que lo demás no importa nada.

-Desde hace tiempo escuchamos que el rock no reditúa las cifras que los programadores, las productoras o los managers esperan.
Sin embargo, los espacios con aforos de chicos a medianos y un poco más sobreviven por bandas que siguen adelante sin apoyo de productoras, managers y nula difusión de prensa.
¿El rock no garpa o es que el rock no sirve para lo que quieren los empresarios? ¿De qué forma lo sentís desde adentro?

Que dijeron que el pop mataría al rock, la música disco mataría al rock, que el hip hop mataría al rock, que la electrónica mataría al rock, que la cumbia mataría al rock, ahora solo en Argentina y algún que otro país latino dicen que el trap y/o reguetón​ mataría al rock. Hace 60 años que dicen que el rock va a morir y el rock sigue. OK, quizás ocupa menos espacio en medios masivos, en las ventas o en plays, pero el rock está.
El rock no sirve para todos los empresarios, pero sí para algunos. Como bien decís el rock desde el under sigue presente y existiendo. Y todos los géneros que dicen que el rock fue buscan mash ups o featurings o fotos con viejos rockeros consagrados. ¿Lo querés matar o suplantar y te sacás fotos con ellos? ¿Lo querés matar o suplantar y usás los mismos managers e ideales desde el main? Gilada. En dos años charlamos sobre esto y en cuatro ídem.
Mutar y sumar estilos no está mal, los purismos sonoros no suman nunca, pero el discurso de ser algo nuevo cuando hacés algo que se hace desde el año 1978? Y que es masivo desde los años 80. Raro. Más aún si se dice sonido urbano, e insisto, son una oda al macrismo. Así se llamen kirchneristas, sus prensas, productoras, managers, papá asistente son de Cultura de Larreta o Macri. Impresentables. Estamos en un país y mundo en crisis y cantan sobre camperas, ropa, falopa, culos, perreos y autos. Gilada.

-¿Cómo describirías tu relación con la prensa especializada (ponele que existe algo así todavía)? Sin tener una visibilidad real en los medios, sí lograste mantener un vínculo con algunxs periodistas que reconocen tu constancia y saben leer tus posturas y declaraciones desde otro lugar. 

Medios grandes o no salió nada nunca o no sale nada fuerte desde 2013. Hubo algo en 2016 y luego algún programa de radio como el de Dany Jiménez. Luego nada más.
Yo también soy periodista y no sé qué criterio manejan, no generan escenas y luego se quejan de que sus medios no tienen respaldo o asidero. Solo hablan de gente que se muere o escrachados y plays. Quizás hubo mucho músico frustrado en las redacciones en otras épocas. Tal vez hoy, en la era del clic y la precarización del trabajo del periodista, exista mucha gente dependiente de las nuevas tendencias y el viral. Si con eso llevan comida a sus familias me quedo en paz, pero ¿llevan? Nada.
Yo soy under. Si tuviera difusión mejoraría mí economía, no el ego. Mí ego está tranquilo al no ser ellos. Y con saber todo lo que ya hice y hago. Y que hay cierta prensa under que siempre banca. A ellos agradecidos, sí.

 

 

Por Lucas Canalda +
Foto de Renzo Leonard, 2016

 

 

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