
“Voy creciendo” da la bienvenida a su esperado cuarto álbum y que abre una nueva etapa creativa para la chilena: un ciclo marcado por búsquedas sonoras orgánicas y la emoción a flor de piel. La nueva canción llega junto a un videoclip filmado en Medellín en formato 16m.
Hay canciones que parecen escritas en una habitación cerrada, con la ventana apenas entreabierta, y que sin embargo logran expandirse hasta tocar fibras comunes. Voy Creciendo—breve, directa, sin adornos innecesarios— cuenta algo tan íntimo como universal: el instante en que alguien se descubre distinto frente al espejo. “Creo que volví a empezar”, anuncia la voz, y no se trata de un simple reinicio, sino de un renacer.
Así es el nuevo sencillo de RUBIO. No se trata únicamente de una novedad: hay una nueva etapa en ciernes.
El recorrido lírico de Voy Creciendo está marcado por la tensión entre miedo y deseo. Crecer duele: “Siento que me va a doler”, admite el yo que canta, pero también brilla la promesa de una fuerza que emerge. El espejo funciona como símbolo de identidad y autodescubrimiento; la piel, como metáfora de la transformación; el fuego, como purificación y empuje vital. Y en medio de todo, esa súplica que se vuelve grito de afirmación: “Mírame aquí”.
No es casual que el espejo aparezca como imagen central: la literatura ya lo convirtió hace rato en un territorio cargado de sentido. Sylvia Plath, en su poema Mirror, escribía: “Soy de plata y exacta. No tengo prejuicios. Todo lo trago de inmediato, tal cual es, sin la niebla del amor o de la antipatía. No soy cruel, solo veraz: el ojo de un pequeño dios, cuadrado de cuatro esquinas.” La canción de RUBIO parece dialogar con esa misma verdad implacable: el espejo no miente, muestra lo que somos en el instante exacto de la transformación.
Lo que conmueve es la sencillez del lenguaje. La letra no recurre a grandes abstracciones; se sostiene en imágenes cercanas: los perros que ladran, el acto de caminar, la necesidad de escribir y pintar para fijar lo que cambia demasiado rápido. Son gestos cotidianos que, puestos en la voz de la canción, se convierten en rituales de resistencia frente al olvido.
En el trasfondo late un clima generacional. No es casual que este tipo de letras circule con fuerza en la escena indie y alternativa latinoamericana: hablan de la búsqueda de sentido en un presente incierto, de la dificultad de habitarse y al mismo tiempo mostrarse. Esa mezcla de vulnerabilidad y coraje, de miedo y autoafirmación, resuena en una juventud que se sabe atravesada por la precariedad, pero que aún así insiste en inventar nuevas formas de existencia.
El estribillo condensa esa declaración de presencia. “Mírame aquí”, repite RUBIO, como quien pide ser visto y a la vez se convence de su propia existencia. Es un mantra, un recordatorio de que estar en el mundo ya es un acto político, aunque se exprese desde la intimidad de un cuarto o desde la soledad de una caminata nocturna.
Y al final, la palabra que lo resume todo: “Arde”. Ese verbo breve, incendiario, abre la posibilidad de leer la canción como una fogata identitaria. Crecer es arder, transformarse es arder, empezar de nuevo es prender fuego lo que ya no sirve para iluminar lo que vendrá.
En tiempos donde muchas canciones buscan el golpe rápido del estribillo pegadizo, RUBIO por otro registro: el de la confesión que se vuelve colectiva. Un relato personal que, al exponerse sin máscaras, termina funcionando como espejo —justamente— de quienes también sienten que cambiaron de piel, que no son los mismos, que empiezan otra vez.
Como quien libera un suspiro cargado de alivio y calma, RUBIO suelta ese mensaje al viento en Voy Creciendo, sencillo que da la bienvenida a su esperado cuarto álbum y que abre una nueva etapa creativa para la chilena: un ciclo marcado por búsquedas sonoras orgánicas y la emoción a flor de piel.

RUBIO es la creación galardonada de la artista, compositora y productora chilena Fran Straube. En discos como Pez de 2018, Mango Negro de 2020 y Venus & Blue de 2023, Fran da forma a su sonido pop textural fusionando elementos de EDM, trip-hop y música de raíces andinas, así como sabores contemporáneos de reggaetón, dembow y trap. A pesar de la cadencia fantasmal y temblorosa de su voz, acompañada de líneas de bajo torrenciales, el lirismo íntimo de Fran se trasluce claramente a través de sus melodías digitalizadas, como una mano tendida para conectarse.
Sus canciones profundamente evocadoras son tan vulnerables como disruptivas para el espíritu frenético y consumista de la industria musical. Fran exhibe su enorme poder escénico en vivo, donde actúa como vocalista principal, guitarrista, tecladista y percusionista.
Rubio apareció en espacios en festivales como Lollapalooza, Primavera Sound , The Great Escape, Ceremonia y entre otros. La música de Rubio también ha aparecido en exitosos programas de televisión como Élite, Reina del Sur y Señorita 89. Rubio también estuvo a cargo de la banda sonora de la película de 2022, La Caída, que ganó dos premios Emmy internacionales. Ese mismo año, recibió el prestigioso premio mexicano Diosa de Plata a la mejor canción por el tema de La Caída, Después de Ahogarme.
“Me encanta que sea una canción sencilla, amorosa, luminosa, cálida y cercana. Casi siempre, el crecimiento y el cambio nos llenan de miedo, nos aferramos a lo conocido por temor a lo que vendrá. Sin embargo, Voy Creciendo habla de la valentía de seguir adelante, es un recordatorio de que nunca dejamos de crecer y de que cada nuevo paso es una puerta”, profundiza Straube sobre el estreno que, grabado con guitarras, bajo, batería y piano, se aleja de su estética electrónica y experimental habitual para adentrarse en una sonoridad más directa y sin artificios.
Más que una simple carta de presentación, el single funciona como punto de partida narrativo de un disco que se construye desde la introspección y la búsqueda de apertura y conexión con uno y con los demás. Bajo el título críptico EPV1OJ —iniciales que se revelarán durante el año—, RUBIO propone un viaje íntimo que invita a compartir lo extraordinario desde lo cotidiano, donde el amor, la nostalgia luminosa y el crecimiento personal se convierten en el hilo conductor de una serie de canciones que son un llamado a estar presentes —y juntas— para lo inesperado.
“Siento que hay canciones que son un reflejo de nuestras propias historias. Para mí, este es el inicio de mi “nuevo empezar”. Es la primera que escribí para este disco y, desde el momento en que nació, supe que era especial. Todo el período de hacer el álbum ha sido intenso, con momentos de crisis, de tranquilidad, de crisis de nuevo, y ahora estoy saliendo a la luz compartiendo estas composiciones. Estoy muy contenta por eso y por todo lo que viene“, detalla Fran en la gacetilla del lanzamiento.
La transformación y autoexploración también están presentes en el videoclip de Voy Creciendo, el primero en la carrera de RUBIO en ser filmado en formato cine.
Rodado a las afueras de Medellín, Colombia, y dirigido por JASZ, el clip apuesta por una narrativa visual simple y sensorial, cargada de luz natural, paisajes abiertos y una atmósfera cálida que acompaña con delicadeza el espíritu de la canción y del LP que llegará a comienzos del próximo año.
“Cada vez que la escucho, se me eriza la piel o me dan ganas de llorar. Es pura gratitud, una emoción de abrazar mi propia historia y de la ilusión por todo lo que está por llegar. Espero que a ustedes les haga sentir lo mismo”, concluye RUBIO —que acaba de anunciar su participación en Lollapalooza Chile 2026— sobre uno de los estrenos más personales y emocionantes del año.