Quiz Raptiliano 007: Verónica Laurino

Quiz >  Cuestionario raptiliano para indagar en figuras de la cultura desde una óptica diferente.
Diez preguntas universales sobre el tiempo que habitamos + un puñado de interrogantes extras sobre su campo de acción.
Ilustraciones > Sebastián Sala


Verónica Laurino (A.K.A. Negro Intenso, según su perfil de Facebook) es escritora y bibliotecaria. 
Publicó los libros de poesía 25 malestares y algunos placeres (Ciudad Gótica, 2006), Ruta 11 (Vox, 2007) y las novelas Breves fragmentos (2007, primer premio del Consejo Deliberante de Rosario) y Jardines del Infierno (Erizo, 2013). 
Además la novela infantil Vergüenza escrita junto con Tomás Boasso (Sigmar, 2011) y los libros de poesía Comida china (Alción, 2009) escrito con Carlos Descarga, y Sanguíneo (Baltasara, 2014) escrito con su primo Fernando Marquinez.
También ha sido incluida en numerosas antologías de prosa y poesía.


¿Cuál es tu humor por las mañanas?

A la mañana en mi casa entra el sol y hay una luz que ilumina las cosas, poniendo en foco los detalles imperceptibles que me predispone a estar de buen humor. O sea que mi humor los sábados y domingos por la mañana es excelente. Además me gusta escribir cuando me despierto, en la cama. El tema es y acá viene el pero que durante la semana trabajo de 7 a 13  y como dice Proust le regalo mis mañanas al patrón. De todos modos no lo sufro me gusta trabajar en ese horario y tener la tarde y la noche libres.


¿Quién es tu héroe/heroína? ¿Por qué?

No me gusta la figura del héroe o la heroína. Me tienen cansada esa idea de superhéroes, seres superiores, líderes, gurús, jefes. Escribí un cuento para niñes que se llama Superhérua y ahí la protagonistas que es una niña encuentra la heroicidad en las personas comunes, las que trabajan, las que hacen tortas, las que se levantan todas los días, las madres. Y ahí coincido con mi personaje.

¿Qué experiencia fue decisiva para que decidieras terminantemente a escribir?

Mi papá vendía libros a domicilio, o sea que mi casa estaba llena de libros. Pero no hay una sola causa, es una cadena de hechos que hicieron que me dedique a las palabras. Cuando era chica me gustaba leer y entonces me regalaban Cuentos para Verónica de Poldy Bird que es un libro muy triste. En un cumpleaños nos equivocamos de paquetes y creo que me tocó el regalo de mi hermano y era nada más y nada menos que Sandokán de Emilio Salgari, eso sí abrió mi cabeza, había viajes, aventuras y pedí más y vinieron los corsarios. También recuerdo que me inscribí al salir de la secundaria en Antropología pero me imaginaba que no iba a poder vivir de eso y entonces me anoté en Bibliotecología, también ahí se abrió un mundo para mí, no tanto en la carrera, sino en las sucesivas bibliotecas. Leer se convirtió en mi vida y los libros y los lectores en mi trabajo. Abandoné Antropología. Pero fue recién a los 35 años, luego de una crisis social y personal (2001) que empecé a escribir, me anoté en un taller literario que no funcionó pero su profesora Patricia Suárez me ayudó y escribí mi primera novela: Breves fragmentos.

¿Cómo fue la peor cita de tu vida?

Mi peor cita fue una de las primeras, creo que todavía estaba en la primaria. Mis padres tenían una casa de fin de semana en la Florida, nos encantaba ir. En el fondo había un galponcito y entre este y el alambrado de los vecinos había un pasillito vegetal. A mí me gustaba Silvio el vecino que vivía ahí atrás y él gustaba de mí. Me producía una profunda emoción verlo y charlar aunque no recuerde de qué charlábamos. Un día me dijo si quería ser su novia y yo le dije que sí y él me dijo que tenía un regalo para mí. Me entregó una bolsita de terciopelo, casi me muero al sentir esa caricia y al abrirla pensando en un anillo, unos aritos o algo así, encontré un polvo blanco y no supe de qué se trataba. Luego me enteré, por mi papá, que era una bolsita que se colgaba dentro del auto, un desodorante. Me produjo una verdadera decepción.

¿Cuál fue tu primer trabajo? ¿Aprendiste algo valioso?

Durante la escuela secundaria vendía cospeles de teléfono en los kioscos. Mi abuelo Alberto colaboraba con ALPI (Asociación Lucha Paralisis Infantil) y todo lo recaudado era para esa Institución. Yo debía venderlos y mi abuelo me daba un porcentaje. Aprendí que mi abuelo era un gran tipo, todo lo hacía ad honorem y era un trabajo enorme. Sacaba los cospeles de los teléfonos públicos, los empaquetaba en rollitos de a 100 y yo los vendía en los kioscos y él les daba la plata a ALPI. Y yo me hacía unos pesitos que malgastaba libremente.

¿Qué te preocupa acerca del futuro inmediato?

Todo me preocupa. El capitalismo me parece un pésimo camino, acrecienta la desigualdad entre clases, países, continentes y genera intolerancia y el negocio de las guerras. También me preocupa el descuido del medio ambiente. No hay conciencia de los estragos que se están provocando en nuestro planeta no solo para el futuro sino para el presente. El consumismo también me preocupa, se consume sin razón: comprar, para qué? Bueno, me puse seria pero no tengo una visión optimista del futuro.

¿En alguna ocasión te sentiste abrumadx por las redes sociales? ¿Por qué?

Algunas veces sí, creo que están hechas para eso, crean una necesidad de estar todo el tiempo comunicadxs y no se sabe para qué. Solo tengo Facebook y porque me obligaron en mi trabajo. No tengo celular y es mi forma de resguardarme, o eso creo yo. A veces en Facebook me he sentido invadida, agredida, existe mucha locura que no sé manejar y siempre he preferido mantener cierto margen de paz y libertad, o eso creo yo.

¿Qué tipo de placer culposo disfrutás a escondidas?

Durante muchos años me comí las uñas y lo disfrutaba, pero hace relativamente poco decidí dejar de hacerlo y me costó más que dejar de fumar y no pude abandonarlo del todo entonces actualmente me como las cutículas de dos uñas.

¿Cuán importante es el ocio en tu vida cotidiana? ¿Es imprescindible?

En 1989 nació mi hija y tuve que criarla sola y no me quedaba mucho tiempo libre pero ahora que ya creció y se independizó disfruto de un montón de tiempo para no hacer nada. Y ahí nacen las mejores ideas.

¿En algún momento sentiste paranoia sobre los algoritmos? 

No puedo y no quiero entender qué son los algoritmos.

Publicaste varios libros en colaboración con otrxs autorxs. ¿Cuál es la principal ventaja de trabajar un libro junto a otrx colega? ¿Una colaboración de un libro completo es posible con cualquiera o tiene que haber una química o un objetivo establecido mutuamente antes de arrancar el trabajo?

Fue algo que surgió con cierta espontaneidad y que luego me entusiasmó pero como dice Tusam: “puede fallar”. Disfruté escribir con otrxs, siempre sentí que los demás aportaron a los textos algo que yo no sería capaz, los textos se enriquecen. Escribimos una novela para jóvenes Vergüenza con Tomás Boasso y sin objetivos muy claros yo escribí como si fuera el varón y él como si fuera Zoe. Y no tuvimos ningún problema. También el libro de poemas Comida china con Carlos Descarga porque me pareció que nuestras voces estaban hermanadas y a pesar de que escribimos pequeños poemas por separado (vivimos en ciudades distintas) llegó un momento que no sabíamos quién había escrito cuál. Y con Fernando Marquinez tenemos un pasado común, somos primos y al reencontrarnos en la escritura recordamos y paseamos por ese barrio que es la infancia y salió el libro Sanguíneo. Tuve otras experiencias, también.

Además de ser escritora y bibliotecaria sos una lectora de toda la vida. ¿Tenés algún vicio desarrollado como lectura? ¿Alguna maña?

Me gusta mucho leer y escribir en la cama, a la mañana o luego de la siesta o a la madrugada, la posición horizontal me favorece.

A través de los años, la literatura supo construir un universo extraordinario e irresistible alrededor de las bibliotecas y el oficio del bibliotecarie. Borges, Eco, Zivkovic son algunos de los autores que podemos destacar.
Según tu experiencia como bibliotecaria en este último trimestre, ¿qué tipo de historia te gustaría desarrollar? 

Creo que el oficio de bibliotecarie no ha sido aún lo suficientemente explotado literariamente hablando. Es un universo muy rico en flora y fauna. Este último trimestre todo ha entrado en crisis debido a la pandemia y creo que las bibliotecas no son la excepción, de hecho se ha formado una Biblioteca Virtual (parafraseando a Zivkovic) en Facebook que ha sumado 15000 interesades y ha reunido muchos libros en PDF que circulan gratuitamente y también ha generado voces críticas también un debate sobre los derechos de autor y sobre la libre circulación de los textos. Yo no leo en PDF pero nunca hay que decir de este vaso no he de beber. Y sí, creo que me gustaría desarrollar más historias sobre las bibliotecas, de hecho tengo un relato sobre los usuarios de la Hemeroteca publicado en una Antología y es un tema al que me gusta volver.

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