Quiz Raptiliano #16: Juan Pablo Di Lenarda Pierini

Quiz >  Cuestionario raptiliano para indagar en figuras de la cultura desde una óptica diferente.
Diez preguntas universales sobre el tiempo que habitamos + un puñado de interrogantes extras sobre su campo de acción.
Ilustraciones > Sebastián Sala

Juan Pablo Di Lenarda Pierini es periodista, fotógrafo, escritor, agitador cultural y activista LGBTTIQ.
Es autor del libro Algo que no sé, publicado en 2020 por Ediciones Piel. Además fue integró (Di)sentires  la primera antología poética LGBTTIQ de la provincia.
Fue responsable de Marikitas  del proyecto fotográfico, “un reflejo de veinte historias, veinte vivencias, veinte identidades que se definen como maricas“.


¿Cuál es tu humor por las mañanas? 

Algo así como morir de ganas de comerte el mundo, y levantarte a las 4pm.

¿Quién es tu héroe/heroína? ¿Por qué? 

Mari, la puta de mi barrio.

  • “Mari fue mi confidente, Mari se cagó tanto de risa cuando le dije que me gustaban los locos, y me abrazó, me abrazó tan fuerte y se cagó tanto de risa que todavía siento sus brazos en mis hombros”.
    Facebook: Orgullo es lucha 2018.

¿Qué experiencia fue decisiva para que decidieras volcarte a la cultura con tus acciones? 

El sistema cisheteropatriarcal me obligó a manifestarme a través del arte, y la comunicación. Para demostrarles a todxs que las disidencias existimos. Que somos otras historias, que tenemos otras voces y que la podemos contar sin que hablen por nosotrxs. En la industria cultural, y en los medios de comunicación masivos y hegemónicos también se puede ver esa heterosexualidad totalizante que nos invisibiliza y excluye. Ahí muchxs artistas, escritores, comunicadores, performers del colectivo LGBTTTIQ+ estamos dando la batalla cultural.

¿Cómo fue la peor cita de tu vida? 

Mi único plan “modo cita” salió mal, fuimos al Cairo a ver una película chilena y lxs trabajadores estaban de paro.

¿Cuál fue tu primer trabajo? ¿Aprendiste algo valioso? 

Mi primer trabajo fue en el Ente de la Movilidad y Transporte de Rosario, en atención al público. Aprendí que no era lo mío.

¿En alguna ocasión te sentiste abrumadx por las redes sociales? ¿Por qué? 

Me genera mucha ansiedad la cultura del like, lxs influencers, los tutoriales random. Durante los primeros días de cuarentena, tomé la amable decisión de no usarlo tanto. Me sentía asqueado. Eventos, videollamadas, trabajo, sexo virtual, todo pasaba por ese maldito artefacto.

¿Qué tipo de placer culposo disfrutás a escondidas? 

Si hay placer, no existe tal culpa.

¿Cuán importante es el ocio en tu vida cotidiana? ¿Es imprescindible? 

En todo momento, en toda ocasión diría Oriana Junco.

¿En algún momento sentiste paranoia sobre los algoritmos? 

Los algoritmos son parte de nuestras vidas. Si hablamos de paranoia tengo un par de amigxs que tapan la cámara de la computadora con cinta.

Fotografía, poesía, gestión, performance, periodismo: ¿Cómo se complementan todas esas actividades? Al mismo tiempo: ¿alguna de esas actividades sirve como escape de la otra?  

El ejercicio de la escritura, y la soledad con la que se habita el arte de escribir, me generó el deseo de poder materializar esas palabras de otras formas. Permitirse experimentar con la palabra, la música, la fotografía y el cuerpo, hacen que el proceso creativo deje de ser unx, y se transforme en colectivo, al igual que el aprendizaje, porque esta fusión de las artes, democratiza y colectiviza la experiencia para hacerla de todxs.

¿Qué te preocupa acerca del futuro inmediato? 

La vulnerabilidad en la que nos encontramos lxs trabajadores de la cultura.

¿Qué tipo de placer culposo disfrutás a escondidas? 

Si hay placer, no existe tal culpa.

Facebook, de alguna manera, te sirve como un diario donde compartir textos escritos bajo la espontaneidad. Ahí podemos leer varios escritos sobre distintos tópicos y de fechas variadas.¿Cómo te llevas con ese rastro digital siendo que, a veces, lo escrito desde el impulso espontaneo y más pasional no necesariamente coincide con lo que pensás tiempo después?  

Publiqué por primera vez en una antología poética LGBTTTIQ+ (2016), gracias a Facebook. Unx de lxs compiladores de la editorial leyó los textos que colgaba en la red y me contactó para formar parte de la misma. En ese momento, ese “acto heroico” de dejarme al desnudo en un muro de facebook, fue lo que me impulsó a seguir compartiendo lo que escribo en otros espacios y de otras formas. Claramente soy muy crítico de lo que hago, pero aprendí a posicionarme con el tiempo desde el conocimiento situado, entendiendo el contexto y el estadio en el que publicaba. La verdad que hoy en día uso Facebook solamente para saludar a alguna tía en su cumpleaños, o para ver como mi vieja me llena el muro de cadenas de supuestos santos.

Las movidas que activás tienen un espíritu independiente y autogestivo. Todas se caracteriza por una certeza: hay que ocupar espacios, hay que ganarlos.  Esa experiencia tiene logros muy estimulantes como abrirle la cabeza a la gente, generar vínculos impensados, seguir multiplicando posibilidades y podría seguir. Pero también ese ganar espacios significa poder transformarlos, imaginarlos más allá de la concepción de la heteronormatividad.  
¿Cómo se logra eso? ¿Cómo se transforma la percepción, idea y utilización de los espacios? 

Las disidencias siempre hemos desestabilizado el discurso binario, heterosexual y blanco que nos ha intentado disciplinar. Es por eso que nuestras vidas son una performance, la irrupción de nuestras identidades y corporalidades en el espacio público para muchxs es una amenaza.
Los insultos, la discriminación y violencia que históricamente hemos recibido, permitió que nos organicemos, escuchemos y pensemos nuevas conquistas.
Es fundamental el teje entre lxs diferentes artistas del colectivo que hacen a la diversidad, para exponer nuestros cuerpos como territorios y darle batalla a lo ya construido y socialmente aceptado.
Que una travesti lea un manifiesto en “La Plaza Libertad”, o que una Eva Perón Draga haga una performance en el medio de las Escalinatas del Parque España un domingo cualquiera es una forma, en estos tiempos, de hacer justicia poética.

 El trabajo independiente viene aparejado con un extenso de proceso de aprendizajes. Entre las lecciones más arduas de dominar está la saber manejarse con la burocracia estatal tanto en el ámbito municipal como provincial. 
¿Cómo fue tu experiencia en estos años? ¿Qué lecciones llegaron con respecto a eso?  

El arte independiente y autogestivo viene creciendo desde los años 90, como una forma de enfrentar al neoliberalismo menemista, al igual que en el 2001 donde la autogestión no sólo fue una respuesta estratégica para muchas fábricas recuperadas, cooperativas y organizaciones, sino que también fue una forma de resistir la crisis, pensando el arte como un trabajo y a los artistas como trabajadores que pueden crear bajo sus propias reglas.
Venimos de cuatro años de desfinanciamiento, recortes e incluso la quita del Ministerio de Cultura por parte del ex presidente Macri, pero la ausencia de políticas públicas hacia nuestro sector es una deuda histórica. Es por eso que lxs artistas nos hemos organizado, creando nuevos circuitos y redes en donde no solo estamos involucradxs afectivamente con los proyectos, sino que pensamos al arte como un trabajo.
En mi caso particular, hacer arte a través de la autogestión es una decisión política.

Mientras que tomás la Internet, con todas sus posibilidades expansivas, como un mundo natural al que habitar y donde construir para llevar adelante tus proyectos y hacer llegar tu mensaje, también con la publicación de “Algo que no sé”, te pusiste a super militar el libro en su formato clásico. Lo presentaste, lo agitaste y también saliste (salís) a venderlo. 
¿Tenés alguna relación especial con el libro como objeto? ¿Te cabe ese romanticismo por los libros? 

Soy una romántica de los libros, aunque los libros electrónicos cuesten diez veces menos que uno en papel, siempre voy a elegir tenerlos ahí en mi biblioteca. Son una pieza de arte, de hecho junto a Olivia Bayo – Ediciones Piel – pensamos  “algo que no sé” de esa forma. La tipografía, tapa, e incluso sus fotografías analógicas han generado instancias de encuentro muy enriquecedoras para ambxs.

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