SOLEMNIDAD, NO, NO

“Este no es tu barrio” de Päl Das Shutter y los Zagueros Centrales hace gala del desenfado mientras contagia estribillos inspirados en la intimidad de lo cotidiano

 

Pablo Deschutter joven posadeño llegado en 2006 a Rosario para enrolarse en la Escuela de Música y que pronto se encontraría  siendo testigo privilegiado del embrión de aquello que sería el sello independiente Polvo Bureau. El camino académico rápidamente sufrió un encontronazo, una reacción ante una sobredosis de formalismo que lo alejó por un tiempo de las aulas y los pasillos. “Cuando volví a hacer canciones, en el 2011, época que tocaba con Vuelven de la Derrota, fue una reacción la que tuve. Una reacción a tanto estudio de armonía” explica y se extiende, “una reacción a tanto Bach, a tanto Debussy, que me encantan pero ya me había hinchado un poco los huevos. Me encanta mucho la armonía y cuando arranque a hacer canciones, las hice de dos o tres acordes como una reacción a todo eso, a tanto estudio de armonía. Pudiendo hacer canciones con cualquier acorde, hacer algunas utilizando simplemente dos  me parecía muy divertido”.

Bajo la identidad libre de Pal Das Shutter en 2012 presenta “Pequeño Manual de la Canción Confesional Cliché”, cinco pistas despojadas e inmersas en una atmósfera rústica que versan sobre la urgencia de la soledad. “Las sales”, “Super sidekicks soccer”, “Pasé al siguiente stage” canciones rotas que lo descubren como un antihéroe que une sensibilidades y estéticas a través de su pasar abatido. En ese primer esfuerzo Deschutter encarna a un cantor de firme corazón. Un romántico raído, uno de los pocos valientes que lo admite sin vueltas, “muchas de mis canciones son de amor, sobretodo de desamor” comenta cabizbajo pero seguro mientras líquida el primer expreso de la tarde, “yo no soy muy buen letrista, escribo así como me sale. Siempre hago unas historias que me invento en la cabeza pero es lo último. Primero hago la melodía, luego la armonía, la letra viene a lo último , sobre una base que fui silbando. Siempre hago unas pequeñas historias. Me gusta mucho Mario Benedetti y sus cuentos nunca tienen una introducción de sus personajes y muchas veces tampoco tienen final, y entonces te dejan ahí. Eso siempre me pareció muy bueno porque uno se imaginaba cómo podría haber terminado o de dónde venían los personajes. Me gusta hacer algo así, no dar tantos datos. Escribo como me sale, y sí, las letras son algunas bastante románticas”.

Durante meses apareciendo en espacios como Bon Scott, El Diablito, McNamara, siempre desdoblado sobre su guitarra, haciendo de tripas corazón, Deschutter se ganó un espacio propio dentro del circuito subterráneo rosarino para prontamente evolucionar en alguien que no se queda quieto. Presentando nuevos compañeros como Lucho Etchevarne, en guitarra, y eventualmente una formación de cuarteto, con bajo, guitarra y batería, Päl Das Shutter cobraría una nueva energía.”Es mucho más divertido tocar con alguien que tocar solo. El principal motivo es que es un embole estar solo sobre el escenario” comenta sobre la decisión de sumar socios creativos. Asimismo el cantante detalla otras razones que lo movilizaron a formar una banda que lo acompañe: También se debe a que compañeros músicos siempre me dijeron que se imaginaba mis canciones tocadas en banda, en especial las canciones de ese primer disco y otras tantas que quedaron afuera. Empecé a tocar mucho con Lucho, así, formato dúo y hace cuatro años tocamos por primera vez en forma de banda, una formación medio improvisada en Bon Scott. Es mucho más divertido, además a mi me gusta mucho arreglar, entonces ahora tengo más oportunidades de ponerme con eso.

– Más allá de la banda y la forma en que se vistan hoy las canciones, el cantautor del primer EP permanece vivo, ese Deschu sigue hasta hoy

Ese pseudonimo de artista se volvió confuso, pasó a ser el nombre de la banda. Hace poco me dijeron que Deschu toca en Pal Das Shutter, no es que Deschu es Pal Das Shutter. Tocar y grabar mucho no me gusta. A mi lo que más me gusta de la música es producir, mezclar, hacer canciones, sentarme un rato a la tarde en mi casa, ahí con el piano y la guitarra. Después tocar, verdaderamente, no me gusta. Así que sí, cantautor pero más autor que canta.

-¿Por qué no te gusta tocar en vivo?

Por todo lo que conlleva producir una fecha, es muy desgastante. Nunca me pongo nervioso para subir a un escenario pero la logística de todo me hincha un poco. Cuando tengo que trabajar en eso mismo para un compañero del sello, lo hago sin ningún problema.

– Es curioso porque con sus recis marcan una diferencia. Tu sentido del humor sobre el escenario logra un plus que los aleja del resto. También la ductilidad que adquirieron en poco tiempo ante cada contexto: un día son acústicos debido al tamaño diminuto del escenario, otro la ramonean; si tienen que abrir una jornada con varias bandas aprovechan al máximo sonando compactos y tocando casi sin interrupciones; si lo cierran, se relajan, se ríen con el público y puede haber espacio para jugar y tirar arreglos nuevos.

Siempre fue una ventaja para nosotros la versatilidad porque pusimos las canciones por sobre el formato, eso siempre fue una premisa para todos dentro de la banda. Lo que importa es la canción. Es como una partitura, vos agarrás una partitura de Schubert y siempre va a ser la misma pero según el intérprete nunca va a haber versión igual a la otra. La que hizo Schubert en 1820 fue la versión original. La canción siempre es una.Eso es algo que me llama la atención del registro discográfico de la obra musical, te queda una versión única pero tampoco es única porque al disco lo escuchás en distintos contextos.

– El humor que manejan entre ustedes, es un ánimo y desde allí se permiten siempre una espontaneidad que hace distinto cada recital.

¿Espontáneo? Sí, no me gusta tomarme las cosas con tanta seriedad. Sobre todo con algo que nació de “Che, ¿me grabás éstos temas? Dale, vamos a editarlos”, esto empezó así. No me tomo las cosas con demasiada seriedad, es mi proyecto y lo hago como quiero. Yo escribo canciones que me gustaría escuchar, así es como me siento a tocar, entonces hago recis como los que me gustaría ver, sin preámbulos y sin gilada. Sé que está medio mal visto hacerse el chistoso. Al final, creo que no soy espontaneo, solo odio la solemnidad.

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En noviembre de 2015 “Este no es tu barrio” llegó a bandcamp para presentar trece canciones que mostraban frutos del arduo trabajo colectivo que llevaron adelante Deschutter y sus compinches. Gestos de intimidad, postales mínimas de cotidianeidad, alguna resaca, corazones inflados o pinchados, diálogos truncados ante oídos sordos, descomunicación, enamoramientos, desfilan entre la electricidad de amables rocks, contagiosas vibras folkies y aproximaciones atrevidas -y triunfantes- al country, además de algún toque blusero. Las canciones son pegajosas e inmediatamente invitan a sumarse a cantar junto a los acertados arreglos vocales íntegramente realizados por el propio Deschu ya que según sus declaraciones “ninguno de esos ratas me dio una mano”. El cantautor del primer EP sobrevive aquí para regalar matices de complicidad y cercanía, como un caminante que pasea sin rumbo trazado, solo buscando el convite del verde o aquellas aventuras que los amarillos otoñales puedan llegar a presentar. Ese equilibrio justo de canciones contagiosos, casi de arenga, combinado con microclimas de cancionista, entregan un trabajo energético, cargado de pequeños detalles para ir descubriendo en cada escucha. “La idea era hacer una especie de lado A y B.El primer lado más eléctrico, piano, más arriba y rockero. El otro, algo más folkie, algún tema medio blusero, cosas acústicasdice Pablo sobre los climas de “Este no es tu barrio”. La gran forma que demuestra la banda en estudio, con sus matices, detalles y arreglos, así como también la cohesión de las canciones se debe en gran parte al trabajo arduo del productor del disco, Martín Greco (bajista de Mi Nave) quien se puso al frente del proyecto llevando al grupo completo a exigirse y superarse, contrastando métodos de trabajo: lo meticuloso de la producción fue trabajo de Martín. Yo había comenzado a maquetar el disco en mi casa en el verano del 2013, creo que hasta había arrancado estando en Posadas porque tenía unos instrumentos nuevos. Hasta que una fecha en la toqué junto a Matilda y Juani (Favre) se acercó Martín a comentarme que le había re gustado  y que estaría contento de producirme algo, así que inmediatamente le comenté de esas canciones y que tenía en mente un disco más largo. Entonces se re copó, lo hizo todo, él trabaja de manera re prolija, meticuloso con todo. El crédito le pertenece a él, yo lo iba a hacer así nomás, como hago las cosas, algo efímero y natural (se ríe).

Tras varias experiencias de grabación casera, de sesiones de estudio fugaces, esta fue la primera experiencia de Deschutter en estudio, una experiencia real que hizo conocer las sesiones maratónicas y las exigencias de un productor que supo llevarlo a encontrar nuevas orillas de su desempeño como músico. “Fue todo un poco agotador debido al ritmo de grabación por la forma de trabajo de Martín que es la antítesis de cómo me gusta hacer la cosas a mí” apunta el recordando el periodo de grabación “muchas jornadas de grabación y regrabación. Cuando  yo pensaba que algo ya estaba listo me decía “No,vamos a regrabar esto”. Igual, más que la experiencia de estudio, lo que más me llamó la atención fue trabajar con un productor. No había tenido nunca la experiencia de trabajar junto a la figura del productor. Eso fue lo que me gustó. Por ahí había momentos en que Martín me pedía cosas y yo decía “Naaaah ¿Qué me está pidiendo este muchacho?”  Después el resultado final me encantó. Es más, me parece muy prolijo para mi gusto (se ríe).

Txt: Lucas Canalda
Ph: Renzo Leonard

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