ALGO HA CAMBIADO

Utopians sale a la ruta para darle átomos a sus nuevas canciones e iniciar una etapa de renovación

Barbi Recanati comenta lo contenta que está por volver a tocar en Rosario. Llegaron temprano a la ciudad en medio de una gira con más de veinte fechas por distintos espacios del país. La idea es salir a domar nuevas canciones que formarán parte de su nuevo álbum “Todos Nuestros Átomos” a grabarse en las próximas semanas. La gira del cuarteto atraviesa más de seis provincias y al recorrido de las rutas argentinas lo hacen amuchados en un auto, disfrutando el paisaje y la música que acompaña. En varios puntos, los recitales son un reencuentro con su público luego de un tiempo largo sin tocar allí. Meses, en algunas ciudades, más de un año en otras. Ramones cantaba “Touring, is never boring Touring, touring, is never boring” entre estribillos y coros à la Beach Boys, y sin dudas las giran son divertidas y no siempre tienen que estar del lado de “Highway to hell” del AC/DC de Bon Scott. Los Utopians están contentos porque tocando y viajando por casi tres meses están reencontrándose como grupo, como amigos y como músicos que tienen más claro que nunca que quieren consagrar sus vidas a las canciones. La vocalista y guitarrista está feliz con el tiempo que transitan y se entusiasma con todo lo que está por venir. Conversa sobre Rosario y cuenta cómo hace tiempo que estaban buscando volver a tocar. Está informada sobre la tragedia ocurrida el año pasado en el Café de La Flor en la que Adrían Rodríguez, bajista de Raras Bestias, murió electrocutado. “Hace tiempo que no veníamos a tocar, el año pasado no vinimos. A veces se hace difícil traernos, también” comenta y detalla los puntos que se vienen en la gira de TNA antes de ingresar al estudio.

El resto de los integrantes del grupo Mario Negro Romero, bajista, Gustavo Fiocchi, guitarrista y Tomás Molina Lera en batería, prueban sonido con calma mientras Recanati conversa con fluidez bajo una gruesa parka que la protege del frío. Atenta a la entrevista, responde con calma, contrastando con el bólido que es sobre el escenario, donde canta y guitarrea con potencia mientras arremanga en incontables oportunidades su remera para que sus brazos respiren mejor. Barbi charla y responde sobre todo, sin tapujos y con consciencia. Siendo parte de una nueva camada de rock argentino, bandas que crecen sin los dogmas que aquejaron al rock nacional, artistas que hacen virtud de su sensibilidad y saben comunicarlo. ¿Cómo se vive este momento en que las víctimas de abuso dijeron “BASTA” generando ineludible repercusión y logrando que el mundillo no pudiera hacer caso omiso de la situación para callarse como en otras épocas? Creo que hay un factor agravante en esta situación y es que hay más mujeres liderando grupos que antes y sin embargo hubo un silencio grande de parte de un montón de mujeres. Siento que tiene que ver con el miedo a cómo te ven socialmente cuando vos hacés notar tus diferencias de género. A veces me da un poco de pena eso porque escucho que dicen que “el abuso contra las mujeres es en cualquier ámbito, no solamente en el rock” y me parece que se desentiende todo de un problema grande que hay, que más allá de los abusos contra la mujer, y más allá del hecho de ser mujer que ya es bastante complejo en nuestra sociedad y en nuestro país y en nuestra época: si vos tenés una banda de rock, van a haber un montón de niñas menores de edad que te van a ver como un ídolo y posiblemente van a querer acercarse a vos sin importar qué, vos como una persona adulta que no estás mal de la cabeza deberías comprender que es tu trabajo mantenerte en lugar de ídolo de esa chica y no abusar de la situación para tener sexo con ella. Son varias cosas las que están mal ahí, tener sexo con una menor de edad y abusar de ese poder, por eso se habla de abuso en el rock. Tomar ventaja de esa postura de ídolo no es normal, no es legal, no es de una persona sana. Creo que todavía cuesta que todas estas cuestiones no se transformen en tabú. Esto que sucedió sirvió para que esté ahí frente a los ojos de todo el mundo. Vos estás en una reunión y no hay mucho debate al respecto pero, lamentablemente, creo que internamente el silencio ya habla de una postura bastante fuerte sobre el tema.

 

Muévanse como trastornados

Entrada la madrugada el grupo toma el escenario de calle Corrientes arrancando con “Algo mejor”. Una electrizante ráfaga de canciones integrada por material de Trastornados y Vándalo agita al público que canta, salta y se zambulle bien adelante del tablado. Tomi, polirítmico y sonriente, empuja al cuarteto. Romero parece guiar al baterista hacia la intimidad de las canciones, el bajista, además, es quien apoya vocalmente a Recanati. Ella canta, agita, revolea su cabellera y canta con sentimiento, cerrando sus ojos y guiándose por instinto. Fiocchi es el más inquieto, escupiendo riffs y jugando con sus pedales; su guitarra ocupa todo, una lección bien aprendida del legado siempre reinterpretado de Mollo/ Daffunchio. Imposible que el violero permanezca inmóvil un segundo, ni siquiera un desperfecto técnico lo detiene, instantáneamente se zambulle entre cable hasta solucionar el inconveniente y retomar la adrenalina.  “Ésta no es nuestra y es para que se luzca Gus” comenta Barbi e inmediatamente se despachan con una contundente versión de “Algo ha cambiado”, el clásico de Pappo´s Blues. Suenan canciones que serán parte del inminente Todos nuestros átomos. Los nuevos temas se refieren a mutar la piel, a reiniciar caminos, a la versatilidad como herramienta de construcción. Rosario escucha por primera vez líneas como “…todo vuelve a empezar…” o “….esto va a ser eterno…”, el futuro inmediato de Utopians suena a decisión pura. El grupo capitalino superó con creces los altibajos sufridos en su primera década de vida y hoy abraza la idea de una carrera; las canciones son la manera ideal y consciente de reflexionar y abordar todo lo que depara una vida en el ámbito musical. Eso es lo que respiran las nuevas canciones.

 

Átomos

En 2014 Utopians editó Vándalo, once tracks que viraban el adrenalínico sonido del grupo hacia una intensidad dedicada a la canción. “Entre luces”, “Nada bueno”, “Algo mejor” hacían pie en el rock americano de los setenta con Tom Petty y el Patti Smith Group como principales faros además de algunos tintes de post punk. “Vándalo fue un momento con ganas de hacer una música a la que antes no nos animábamos, que es la música que nos gusta. Me acuerdo que (Eduardo) Bergallo, quien produjo el disco, me dijo “che, sabés que este disco no va a ser como los anteriores” comenta Recanati sobre ese trabajo. Vándalo significó un cambio de sonido y asimismo acercó una nueva percepción sobre el grupo. Versatilidad, introspección, canciones que se atrevían a pensarse clásicas.

Luego de esta gira para adelantar ante el público nuevos temas, el cuarteto promete nuevo álbum para la primera del 2016. La producción estará a cargo del inefable y experimentado Jimmy Rip, guitarrista de Television y socio musical por décadas de Tom Verlaine; productor de Jerry Lee Lewis, guitarrista; compañero de ruta de Mick Jagger, entre otras experiencias de un abultado CV. Al comentar el disco que está por venir, Barbi sonríe y se apresta a adelantar: Es re loco porque siento que son estilos de cada grupo y que hay grupos que se encuentran ahí y se dedican a explorar todo lo posible en ese preciso lugar; nosotros somos más caminantes, siento que vamos caminando, encontrando más y más lugares nuevos y nos divierte hacer eso disco a disco. La verdad que este nuevo trabajo es diferente a todo lo anterior, siento que siempre caminamos para adelante, que tratamos de crecer. Inevitablemente en diez años vos mejoras como músico y entonces también te exigís otras cosas y además querés otras cosas de las canciones. A la par vas descubriendo más. Eso está buenísimo. Sería muy previsible decir que este es nuestro mejor disco pero calculo que es lo siente cada músico ante cada nuevo trabajo, pero definitivamente siento que vamos a un montón de lugares adonde nunca fuimos.  La cantante sabe que hablar de Todos nuestros átomos no se reduce a comentar un proceso de composición, se trata también de un proceso interno que el grupo atravesó y hoy los tiene en una fresca etapa con fuerzas más que renovadas. El corazón del cuarteto late con fuerza y decisión disfrutando desafíos, encontrando oportunidades, desarrollando nuevos caminos. “Nos encontramos en un momento tocando mucho en vivo, por todos lados, por el gran Buenos Aires y aún en localidades más alejadas” detalla mientras mira de reojo una ventana entreabierta que deja colarse una gélida correntada. “En la semana nos juntamos en el estudio componiendo y haciendo las canciones. Nosotros tenemos reglas de calendario: cada dos años un disco, llegaba el momento de grabar y no teníamos canciones y no nos importaba, las sacábamos de la galera.  Esta vez decidimos tomarnos un tiempo hasta que consideráramos que teníamos el material que queríamos para este disco y eso fue un tiempo largo. Arrancamos el año pasado y apenas comenzamos se fue nuestro batero y paramos para ver qué hacíamos. ¿Seguíamos? ¿Parábamos? Era la primera vez que teníamos una ruptura así en la banda. Nos juntamos un poco para resolver canciones con Tomi que es un amigo nuestro que nos encanta cómo toca. De repente nos dimos cuenta que lo lógico es que fuera nuestro nuevo baterista. A partir de ahí, inmediatamente, empezaron a llover canciones y nos encerramos para hacer este disco. Recién ahora sentimos que lo terminamos y decidimos salir a tocarlo en vivo para poder en julio entrar a grabar y presentarlo en septiembre. Hay un momento en que te das cuenta que es probable que hagas esto por el resto de tu vida, entonces bajás un cambio y empezás a tratar de disfrutarlo. Para eso tenés que tratar de bajar un poco el acelerador. Por lo general cuando le das muy a fondo te estrolás contra algún lado y no queríamos que nos pase eso. Estábamos con un ritmo intenso pero no por el tocar, qué sé yo,  de repente estás en todos los festivales y por ahí te das cuenta que en un momento tenés que parar, seguir haciendo canciones y seguir tocando en vivo, seguir haciendo tu camino y que todo lo otro sea algo al costado y no el único camino. Bajamos un cambio y nos dedicamos a escribir canciones. Ahora sí estamos listos, queremos darle a full a este disco todo el año que resta. Queremos ver qué nos pasa”, finaliza antes de pararse y cerrar la ventana en cuestión.

– Me sorprende porque Utopians siempre pareció una banda decidida, siempre tuvieron un ímpetu arrollador de “Acá estamos y vamos a dedicarnos a esto toda la vida”.

Nosotros siempre supimos que esto es lo que queremos hacer siempre pero de repente empezamos a ver que a veces las frustraciones son tan grandes que muchos colegas nuestros dejan los proyectos, dejan la música, paran, no queríamos que nos pase eso. Ahí fue cuando decidimos entrar en un ritmo de trabajo donde esto sea divertido siempre. Creo que tiene que ver con eso. Tratar de evitar la mayor cantidad de choques contra la pared posible.

Interpreto que algunas de tus letras vos hacés referencia a esto que me decís: experiencias, consejos y frustraciones de músicos mayores. Tal vez, hasta músicos que llegaste a conocer.

Creo que también, a veces, sos un perdedor de por vida cuando sos músico. A veces cuando arrancas una banda no pensás en cómo te va a ir. Y cuando llega el momento de empezar a hacer discos y salir a tocar, todo el mundo te habla de pegarla. Después empezás a crecer, cuando seguís adelante, te das cuenta que es una farsa eso, porque pegarla, pegarla, que te vaya muy pero muy bien por el resto de tu vida conozco cinco casos en Argentina de eso. Después no conozco más. Entonces sería medio absurdo querer imitar ese caso, sería como ir a la facultad para volverte trillonario, el objetivo es otro. Entonces te das cuenta que ese concepto de pegarla, en realidad, cuando lo entendés, es peligrosísimo, porque te encontrás con que es el final del camino, no el comienzo. Tener un tema en la radio que rota todo el tiempo y no vender un ticket, vender un montón de tickets pero nunca sonar en ningún lado. Todo tiene un lado oscuro que hace que nunca la pegues y que si la pegás después sea muy difícil continuar ese camino. Entonces cuando todo ese circo en el que te meten cuando empezás a tocar se nos desapareció y nos dejó de interesar, cambió mucho la banda. Un día nos sentamos y nos dimos cuenta que si por el resto de nuestra vida podíamos estar recorriendo rutas y encima no tener que trabajar de otra cosa, éramos las personas más felices del mundo. Entonces eso era mucho menos que lo que te venden en la industria, es otra cosa. Para lograr eso, el camino es diferente, te tenés que concentrar más en las canciones y en tocar en vivo y en estar bien como grupo.

– Esa concentración es notable en los últimos meses, ya desde el año pasado están con un perfil más bajo, muy metidos en lo suyo, dejando de lado una presencia mediática que supieron tener.

Sí, también sucede que antes que a nosotros alguien nos hiciera una nota estuvimos tocando cinco años en montones de bares, antros, centros culturales y sótanos. Son etapas. De repente lo que más grave que nos sucedió fue perder un integrante, ahí llegó un momento en que los cuatro nos preguntamos si podemos ser felices haciendo esto con o sin dinero y si queremos vernos la cara todos los días. Y si me preguntás hoy tengo que decirte que estamos viviendo los días más felices como banda desde que empezamos. De hecho, la idea de estar un mes recorriendo Argentina en auto y tocando en todos lados también surge de las ganas que tenemos de estar juntos y de compartir eso. Eso nunca nos había pasado, es nuevo. Sentís que está todo bien, que estás haciendo las cosas bien. Además lo importante es saber que un día te van a hacer un montón de notas y otro día no, un día vas a tocar en los festivales y otro día no, que vas a estar en la tele a veces no y aprender a convivir con todo. Si tu único objetivo es hacer una de esas cosas, cada vez que no sucede vas a estar sufriendo, pasándola mal y probablemente separándote.

Txt: Lucas Canalda
Ph: Renzo Leonard

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