ADOLESCENTE SIN EDAD

Billordo acerca de vivir en la ruta y las revanchas que el tiempo concede

Diego Billordo nació y se formó entre las diagonales sonoras de la ciudad de La Plata. Pateando, tocando y activando movidas conoció distintas formas y proyectos, siempre manteniendo la bandera de cantautor, hoy está cómodo en la figura de solista, acompañado solamente por su guitarra. Con diez discos editados/compartidos y casi treinta giras federales vive su propio never ending tour recorriendo la Argentina desde Ushuaia a La Quiaca y saltando tímidamente a Chile y Uruguay. De hostel a hosterías y de allí a casas y sofás amigos el platense acumula kilometraje a sus espaldas y desentiende de la vida programada que la mayoría sigue como un único camino.

Tras la primera fecha rosarina del “Es emocionante fracasar” tour, un recital intimista en El Diablito Bar, Billordo responde con fluidez acerca de su decisión de vivir, literalmente, de gira. “Es un tema. Es muy lindo igual porque cuando tenía una vida un poco más normal no la pasaba tan bien y decidí cambiar de situación, algo más parecido a lo que estoy haciendo ahora”, comenta este flaco y alto adolescente sin edad que acomoda sus grises cabellos antes de continuar, “esto no se genera solo por esas ganas que tenía de poder viajar, hay gente en cada ciudad que se interesa en lo mío y yo tomé como un deber ir a cada lugar y unirnos en situaciones.  Hoy estamos muy conectados a partir de las redes sociales pero que yo haya generado una situación, una discusión mínima, y que haya gente de distintos puntos del país y de otros países quieran que vaya, es muy copado.  Es una unión de eso. Estaba aburrido de mi vida aburrida y normal y había mucha gente que quería que estuviera en sus ciudades”.

– Un día dejaste de lado novia, casa y mascotas y te fuiste de gira constante. ¿Cómo se sobrelleva la lejanía con los amigos, la familia?

Es complicado. Nosotros estamos criados y socializados en esa normalidad y esto genera conflictos en la misma idea de lo que vos querés. Aunque me cueste, lo llevo adelante. He tenido momentos en que estacionaba mi vida con un laburo, como todos. Pero llegaba el finde largo, de feriados, y me clavaba tres ciudades viajando de un lado para el otro. Así continuamente todos los fines de semana. En cuanto al resto de las personas, novias, y las cosas que vos mencionaste, la fui pariendo. Cuesta. Es como una balanza, entre lo que te exigen y esperan los otros de vos y lo que yo hago. En este último año, si bien viajé un poco más, está equilibrado.

– En twitter la descripción de tu cuenta reza “ 29 giras, 17 videos, 10 discos, 2 manos, 1 corazón” y transmite una sensación de Solo Contra Todos.

Desde que arranqué hasta el día de hoy, hay una gente que no quiere que yo haga cosas. Es terrible. Así como hay un montón gente que quiere que haga esto, la gente por la que hago todo, esto lo hago por ellos, es una respuesta. En un momento tuve que plantear qué hacía. Tuve que avisar que eran veintiocho giras, diecisiete videos, diez discos. Yo lucho mucho en esto y hay gente que no quiere que haga cosas, entonces tengo que dejar bien claro lo que hago, porque si bien hoy tengo la suerte de que vos me hagas una nota, hubo mucha gente que por muchos años no me hizo notas. Entonces por un lado u otro aviso a la gente. No es autobombo. Hoy tenés que decir vos lo que hacés y si otro lo dice, mejor, ayuda mucho más.

– Lanzaste la “La copa del mundo es del indie rock” hace mucho tiempo, en un contexto muy diferente para la movida. ¿Qué querías expresar en su momento y cómo sentís esa canción ahora?

Por un lado venía el mundial pero no quería hacer un tema sobre eso. Surge de transmitir lo que es el indie en realidad. En lo alternativo hubo una masividad, por ejemplo, Nirvana. Pero en esa época ya estaba Daniel Johnston y no pasó nada. Pasó que un día Cobain se puso su remera. Hoy todos los pibes escuchan a Johnston. Ok, será por un documental, como sea, no importa. Hoy un montón de pibes saben quién es Daniel Johnston como en los 90 sabían qué era Soundgarden y eso, lo festejo.  A la vez, se genera eso, entonces desde la canción misma “La copa del mundo es del indie rock”, es decir, se puede perder, se puede ganar pero nunca abandonar. Esa es la idea. No estamos en el dos mil y pico pensando en que vamos a ser masivos como una banda popular pero estamos en todos lados. Hay una significación fuerte de lo que es el indie. Me surgió decir “Estamos”. La copa del mundo, la que todos quieren, porque todos la quieren ganar, todos queremos el mundial. Te pueden poner la retención o te la pueden quitar, te pueden subir el sueldo o no, pero si hacés una encuesta con algunos ítems, ponés “ser campeón del mundo” y yo creo que todos lo eligen, la gente es muy enferma de eso, acá. Entonces yo pensé, eso que vos más querés, es del indie. Es una boludez para un poner una idea. Eso que todos quieren, es del indie. Se puede perder o se puede ganar pero nunca abandonar. Igual, somos seres humanos, en algún momento hay que frenar pero lo hicimos.

– Tuviste el privilegio de ver desde adentro la gestación de la movida platense hasta su ebullición. 

En la década del noventa, ya había bandas en La Plata que hacían indie. Había bandas alternativas, populares, como Peligrosos Gorriones que hoy se apega al indie por el público pero no era indie. Era una banda con un talento inmenso, los admiro, me influenciaron, pero era una banda que vino (Daniel) Grinbank y ellos enseguida agarraron, era una banda que quería estar ahí. Obvio que era otra época, otra forma de pensar la música, se pensaba que había que tener una compañía y pegarla. Amamos esas canciones pero por ahí, si bien hablás con los chicos y hoy tienen otra actitud, les metieron un manager y un sello y se mandaron. Por ahí, de surgir hoy Peligrosos Gorriones, tomarían el camino de las bandas que hoy funcionan, el camino de Él Mató. Pero se dio así. La cronología está así, primero vinieron los Gorriones, después otras cosas, después vino mi generación. El tema es que con mi generación hubo un salto. Nosotros como que calentamos, como que prendimos el fuego para que después venga otro con el asado. Yo creo que realmente hay una escena indie en La Plata. Quedó demostrado con lo que pasó ante la clausura del Bar Pura Vida. Ves la foto de los participantes de la marcha de apoyo y todos ahí tienen una banda que en algún momento o estuvo en Canal 13 o Canal 9, en C5N o TN. Todos de alguna manera sonaron en Rock & Pop, Metro, o aparecieron en la Rolling Stone o Inrockuptibles, en TN o Much Music. Ves la foto y te reís, todos estuvieron en algún lado. Eso no pasa en todas las ciudades. Entonces eso hay que respetarlo. No por su presencia en los medios, lo pongo como dato para decir que hubo un blanqueo de eso. Lo digo en el sentido de que todo el mundo tiene una banda. Hubo una sensibilidad y una época en La Plata. Las bases del indie, eran batería, bajo, una o dos violas, eso que puso Sonic Youth, Pixies, Jesus and Mary Jane y Disonaur Jr. En La Plata lo que pasó fue que de diez bandas, diez sonaban así y en otras ciudades, ponele Buenos Aires, muchos se iban al tecno pop, al dub, al hip hop. Y allá, no porque fuéramos cerrados, todos fueron para ese lado, entonces eso se respeta. ¿Por qué se respeta? Porque en ese entonces, no estaba bien irse para ese lado. Ya teníamos las bandas en La Plata, movíamos más gente que cualquier banda que venía de Buenos Aires y cuando íbamos para allá, para los medios, todos éramos una misma banda. Allá llenábamos también. Entonces un día estábamos con todos los pibes de La Plata, nos miramos y dijimos, “¿Qué hacemos? Llenamos solos este lugar. Hagámosla nosotros”. Entonces la escena surgió porque tenía que surgir. Luego cada uno agarró su camino y por ahí se dicen cosas, como suele pasar. Yo tengo la paz de que cuando nadie armaba nada allá, armé un ciclo y no llamé a las bandas que me garantizaban guita, llamé a las bandas que iban con la movida. Y esas bandas hoy son famosas. Lo marco porque quien estaba viernes y sábados metiendo bandas, era yo. Hoy puedo decir que si te nombro diez bandas que estaban ahí o integrantes que hoy están en otras, te sorprende. Hace diez años esas bandas estaban en mis revistas o programas de radio, o eran soportes míos. Después para el mundo, La Plata es el indie rock. Logramos eso. Si bien siempre le dieron bola a La Cofradía, a los Redondos, a Gorriones, Estelares, Guasones, un montón de bandas de distintos estilos pero quedamos en eso, porque fuimos la última gran cosa que no salió de Capital.

Pareciera que cuando todo estalló los medios porteños explotaron la idea de “La Plata, Capital del indie” hasta el hartazgo.

A mis los 90 me gustaron por un tema de época, por las bandas y también porque fue una época mía, de 18 para 20, de 18 para 30. Muchas cosas las veo boludas pero creo que había un sonido y había una situación que podía funcionar. Hoy siento que el 2000 se abrió hacia otras cosas pero que me quedé con nostalgia por algunas pero por otro lado me abrí un camino nuevo. Y también viví, siempre me gusta decirlo, la revancha. Si bien fue la época de lo alternativo, el éxito de lo alternativo, el indie acá no era nada. Por ahí en España, en Estados Unidos se usaba más la palabra pero acá no era nada. En Argentina, el indie no era nada. Acá siempre era lo alternativo, lo sónico, era como decir “esto que es masivo es otra onda, no es Charly”, sin faltarle el respeto a Charly. “¿Este es el rock nacional clásico? Bueno, nosotros somos masivos pero somos otra cosa” y después se cayó. Quedaron algunas bandas y otras viven del recuerdo. Lo bueno del 2000 es que se posicionó el indie. Estando en 2016 lo que sucede, como todo, lo que se posiciona y logra prensa con alguna banda que haya crecido mucho, es que usan la palabra para cualquiera cosa. Lo veo como una revancha. Yo siendo anti-folk, tocando low-fi, con una guitarra, cantando raro, con discos que hacían ruido, estoy logrando cosas. Eso lo veo como una revancha respecto a los 90, porque esas bandas en aquella época eran de culto y las masivas eran otras, lo alternativo, lo sónico eran otras cosas. Que eso hoy pase eso y vos me hagas una nota, está bien. Me parece que en los 90, con la generación X, había todo un discurso en eso. Hoy todas las bandas nuevas, desde la más under hasta la más masiva, están atravesadas por la misma cosa, un cuelgue, un desinterés en algunas cosas. Por ahí tiene que ver con las redes mismas, con ciertos artefactos. Es muy raro, están todos muy unidos pero a la vez desunidos. Eso atraviesa todo. Ese desapego y esa falta de compresión de las cosas, eso pasa hoy. Pero vuelvo a levantar esa bandera, el indie ésta década y la anterior, se posicionó y quedó. Quedó esa imagen real de estar afuera, bandas que no tienen compañía que no tienen sello, eso rompió todo. Bandas de bandcamp o youtube mañana te llena un Vorterix.  Antes no pasaba.

Txt: Lucas Canalda
Ph: Renzo Leonard

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