HACIA NUEVAS FORMAS ONÍRICAS

Con Sumergible, su álbum debut, Aguaviva confirmó ser una de las propuestas más agudas y personales del circuito independiente.
Un paseo por las corrientes de tres mujeres que agitan la marea para construir otra realidad.

I

En los primeros días de diciembre cuando el calor y la humedad frustran cualquier inicio formal del verano, Aguaviva conversa en su base de operaciones en la zona sur de Rosario. Mates de por medio, un ventilador le pone zumbido al encuentro dentro del estudio, mientras afuera una feroz tormenta tropical presagia la estación estival que llega en pocos días más.
Entre Maia Basso (Voz, sinte, teclados) y Clara Sabetta (Voz, sinte, teclados) se reconoce una complicidad que se traduce en elocuentes miradas de una picardía que se silencia ante la presencia invasora del grabador. Risas contenidas, curiosidades compartidas, una robusta conexión que sobre el escenario las conecta en un baile sincronizado que surge inconscientemente. Según dicen, nunca había notado ese baile en sincro por lo que piden una descripción inmediata. Ambas son tan directas como espontáneas; mujeres fuertes y seguras de sus ideas, deseosas de utilizar sus herramientas artísticas para traccionar un movimiento de cambios; ser parte de esa comunión que se manifiesta en las calles buscando sacudir este mundo de desigualdad y violencia patriarcal.
Bajo la lluvia de gotas pesadas y humedad reinante, la bajista Nerea Rivas, llega, paragüas en mano, protegiéndose a sí misma y a una bolsa de bizcochos que pronto acompaña a los mates. Rivas se sumó al grupo luego de la partida de Bárbara Ranzuglia, bajista original, que partió hacia el viejo continente en noviembre pasado.
Fue el trío Basso-Sabetta-Ranzuglia quien estuvo a cargo de la composición y producción de Sumergible, el LP debut que fue colgado en agosto del 2017 y que alcanzó edición en formato de compacto gracias al concurso provincial Espacio Santafesino. E´Bo estuvo compartiendo la producción del disco e Ignacio Molinos hizo la masterización.
En este debut de nueve pistas la instrumentación se basa en máquinas de ritmo, sintetizadores, procesadores de voces, samplers, teclados, bajo eléctrico y encuentra en las voces hipnóticas su principal distinción de otras propuestas de synthpop.  Otra característica que hace una diferencia es que, más allá de sus elementos de sintetizadores y atmósfera electrónica, Sumergible es una colección de canciones que tienen corazón y núcleo de pura cepa songwriter, una fortaleza que prevalece en cada una de las mutaciones que el grupo experimenta de recital en recital.
Al correr, el disco del trío funciona como la banda sonora de un estado REM pleno de sensaciones que el escucha va descubriendo: pulsiones de deseo y sexo; serena melancolía; urgencias reparadoras; y piezas de un rompecabezas que se vuelan para deconstruirse. La producción del disco es sencilla y despojada de toda redundancia, lo que ayuda a enfatizar el contenido de las canciones y además permite que cada oyente avance en su propio camino. 
La propuesta de la rosarinas busca alcanzar un punto de encuentro adonde conectar con la atención y las sensaciones del otro para así emprender un desarrollo colectivo. La posibilidad de construcción que permite la lectura del otro es un elemento fundamental en la sinergía ecléctica con la que vibra la banda. Las Aguaviva no vienen a entretener, vienen a proponer una construcción con quienes estén atentxs y predispuestxs a dejarse traspasar por su música. Las canciones se van descubriendo en cada nueva escucha, pacientes y dueñas de su propio timing, un marcado contracorriente de tiempos dispersos donde el prima un furioso aquíahorayamismoonunca.
La sensibilidad de Aguaviva ante lo macro y lo micro de los procesos históricos otorga un entendimiento sano y maduro sobre lo inevitable. En “Quién” diseccionan los porqué de lo irremediable queriendo saciar la curiosidad sobre quienes están tanto para acompañar como construir, para asimilar y pensar esa inevitabilidad de manera colectiva. ¿Quién tiende una empática mano? ¿Adónde habita el deseo y el esfuerzo para modificar lo anquilosado? ¿Quiénes caminan en la misma dirección que yo?
“Pará de actuar” apunta sobre la pose y la incomodidad que experimenta alguien en un lugar al que no pertenece. El foco también apunta al sitio que los demás le otorgan a uno o a terceros en determinados círculos sociales y lo llevan aún más allá con su línea de “No hay pasión en lo que hacés”.
Sobre los 39 minutos que dura el disco corre una indagatoria sobre las formas de pop y ahí es donde radica la singularidad de este primer estadio de Aguaviva. No resulta extraño, entonces, que hoy, meses después del lanzamiento de Sumergible, las canciones vayan tomando otro color y el abordaje sea diferente.

II

Exoesqueletos transparentes y lumínicos; claroscuros de luces negras; vestuarios lúdicos, vanguardistas, pantalones de intervención de punk minimalista (a lo Paul Simonon en The Clash pero con delicadeza); conchas y perlas que irradian luminosidad; desde sus primeras apariciones públicas el trío se caracteriza por una impronta audiovisual que capture en su viaje al espectador. Aguaviva presenta una experiencia de inmersión en cada recital, bogando por la singularidad propia de cada encuentro, un esfuerzo que le escape a la repetición y la comodidad. La suya es una propuesta que invita al espectador a ser parte de su mundo etéreo y pueda ahondar en sensaciones a ser descubiertas, tanto por el público como por ellas mismas.
El estímulo de preparar una nueva fecha es uno de los atractivos que Basso y Sabetta encuentran en formar parte de un grupo. Desde los inicios de Aguaviva el proceso creativo, el desarrollo y la logística de conformar una puesta diferente ante cada toque es una inquietud estimulante. “Es una posibilidad de generar desde nuestras pasiones. Es un proceso copado el de pensar qué es lo que vamos a presentar”, comenta Sabetta.

Basso: Tanto Clarita como yo venimos más de las artes visuales. Clarita de la moda, yo del cine. Desde entrada pensamos las cosas desde otro lugar.

Sabetta: Indefectiblemente íbamos a volcar todo lo que traíamos de nuestros lados. El proyecto al que tanto laburo, dedicación y tiempo le ponemos también a tener todo eso que es algo bien nuestro. Es lo que traemos desde nuestra formación.

Basso: Además Aguaviva como espacio era para poder explotar todo esas herramientas y recursos que tenemos, que traemos desde donde sea.

– La apuesta por la fantasía y por lo onírico está explicitada desde el vamos.

Basso: Sí. Con Clara nos entendemos en todo, incluso hasta criterios estéticos que compartimos. Creo que incluso nunca lo hablamos pero de alguna manera nos gustan las mismas cosas. Estamos influenciadas por las mismas cuestiones estéticas. Fuimos construyendo una identidad estética que pasa por lo onírico, por la fantasía.

– Desde los primeros recitales mantienen la constancia de armar siempre una puesta diferente, tanto alterando lo escenográfico como el vestuario. ¿Cuánto tiempo lleva el concepto de cada reci? ¿Cuesta mantener esa regularidad de cambiar?

Basso: Clarita cada vez que tocamos tiene que renovar el vestuario. Ahora, a partir del disco, armamos una puesta más sólida y nuestra idea es poder sostener eso por un tiempo prudencial. También tocamos en lugares re diferentes pero siempre y cuando sea posible, tratar de mantener este show de Sumergible e ir sumando cosas. En un momento en que eso no estaba tan sólido, cada vez que tocábamos teníamos que pensar en vestuario, luces, escenografía y era re vuela mente.

Sabetta: Teníamos que pensarlo porque estábamos en una búsqueda de cuál iba a ser el concepto final. También veníamos trabajando el disco y pensando en la estética del disco, en cómo nos gustaba la idea de que sea un show armado, creo que la búsqueda fue variar. Ahora encontramos el camino. ¡Igual ya tenemos algo nuevo armado! (risas)

– ¿Se piensa en el espectador de cada contexto?

Basso: No lo pensamos tanto de acuerdo al público, nos enfocamos más en el contexto del recital. Si es un festival donde por lo general tocás pocos temas, la idea es captar la atención lo más rápido posible. Por lo general los temas bailables son los que la gente más engancha. Eso sucede desde el cuerpo, desde el movimiento. En un recital propio o de nuestra organización ahí nos gusta explayarnos más. Nuestro objetivo nunca fue hacer temas bailables, para nada. De hecho, yo, particularmente, renegaba un montón de eso. Ni un poco quería pensar en eso. No quería un bombo en negra y de repente el primer tema que hago es un bombo en negra y a la gente le gustaba ese tema, todos los temas también pero ese en particular pegaba más (risas).

– ¿Cuánta espontaneidad durante el vivo les permite tanta preparación de la puesta?  

Basso: No solemos cambiar las listas de acuerdo a lo que pasa una vez que ya estamos en pleno reci.

Sabetta: Siempre pensamos antes sobre el contexto y duración de cada show. Nos preparamos de acuerdo a un contexto, sea un festival, una fecha nuestra, o algo compartido.

Basso: En situaciones hemos hecho bises cuando no los teníamos pensados. Por ahí los temas que dejamos afuera son lo más bajón entonces para nosotras hacer un bis es medio raro porque la bajamos (risas). Todo bien, lo hacemos pero la bajamos.

– “Para de actuar” canta sobre la pose, sobre la incomodidad de alguien en un lugar al que no pertenece. La frase “no hay pasión en lo que hacés” le imprime un giro a la canción, puede ser alguien que está expuesto, y no necesariamente por decisión propia.

Basso: Se refiere a un artista. No te voy a decir quién (risas) particularmente la canción tiene un destinatarie (risas) no quiero revelar. No, pero lo digo porque a veces la canto en masculino y en femenino. Habla de la pose, del arte, sobre cómo uno actúa y cómo te manejás. Esas formas forzadas de manejarse tanto en la vida como en el escenario que lastiman. Por momento parece auto referencial pero es como si cantara  el otro.

Sabetta: Apunta también sobre el lugar donde te pone el otro. Muchas veces uno se encuentra en un lugar donde no quiere estar, inconscientemente o llevado por determinada situación.

– En Aguaviva hay una clara raíz cancionera. Me atrevería a decir que la canción de autor latinoamericana se evidencia cuando el disco tiene varias escuchas encima, a partir de ahí se forma un puente con la atención del otro.

Basso: Nosotras tenemos eso desde el principio. No es intencional. Muchas cosas no son intencionales pero sí son importantes. Uno cuando empieza a hacerlo lo hace sin querer pero cuando vas encontrando tu criterio o tu estilo lo tenés que sostener, o al menos, tenés que sostenerlo si tiene que ver con tu estilo. Me parece que eso que vos remarcás tiene mucho que ver con nuestra banda. También en el sentido de que nuestra intención nunca fue ser una banda de música electrónica o synthpop bailable, el objetivo es transmitir un montón de cosas sobre una base, un colchón instrumental que nos gusta, y que nos mueva, que nos haga bailar, pero la cuestión poética viene de un palo, no sé si literario porque tampoco somos grandes letristas, pero nos sale esa forma porque es la canción en estado más puro. Es la canción de autor la que nos evoca, la que nos representa como mujeres o cuestiones más latinoamericanas  o de cancionistas que nos gustan. Sobre todo porque nosotras, lo que siempre intentamos, más allá de la instrumentación que hacemos, siguen siendo las canciones que se puedan tocar cuando yo agarro una criolla y un cajón y que sea la misma canción. Lo importante es la canción. Con los instrumentos que hacemos podríamos hacer temas donde haya una sola frase y la repitamos hasta el fin, donde tengamos un coro super procesado y listo, pero no es lo que no queremos, lo venimos marcando.

III


Las últimas semanas del 2017 fue agitadas para el trío, tocando en varias fechas propias o de cartel compartido, mientras que el nuevo año arrancó con una actividad descreída de recesos veraniegos: en enero fueron parte de la celebración del Día del Músico Nacional en Anderson, en tanto que febrero las encontró tocando junto a Mi Nave en una noche de música indie al pie del MACRO, oportunidad en la que mostraron los temas de Sumergible, una canción nueva (“Un estreno total” dijeron ante el micrófono. “No tiene nombre todavía, es re nueva”, aclaró Sabetta bajo el escenario) y una versión de “Trigal”, el clásico de Sandro.
La de Aguaviva es una agenda activa que se sospecha impropia de un grupo que está en pleno proceso de asentamiento de una nueva integrante. Parece que la renovaba formación decidió encontrarse tanto en el fulgor del vivo como en la disciplina de los ensayos sin pausa. “Cuando llegó Nerea ensayamos por un mes y medio pero tocamos tres recis. Luego hubo dos veces más y ahora los del verano” apunta Sabetta a propósito de la actividad con la nueva compañera. Rivas, por su parte, aclara que  “En diciembre recién se cumplió un mes que me sumé al grupo. Caer de la nada, imaginate, a un proyecto que viene de años, ensayar un mes y de repente tocar tres fechas, me estoy adentrando en Aguaviva“. “Más allá de hacer música que es lo que me gusta, me entusiasmó mucho el laburo y dedicación que ellas le vienen poniendo al proyecto. Desde que nos sentamos a charlar por primera vez en el jardín de acá afuera las voy conociendo y descubriendo tanto a ellas como a nuestra relación, hasta cuando escucho tus preguntas voy descubriendo. ¿Viste cuando sentís que conocés a alguien de toda la vida? Hay una confianza que se hace en seguida. Estoy feliz”, agrega la encargada de las cuatro cuerdas.

IV


Parte importante de la actividad del trío llega desde el riñón de su sello disquero, Rompe. En noviembre de 2017, Rompe celebró un cierre de año en Plataforma Lavardén en una noche gratuita con localidades agotadas que contó con las  presentaciones de Cepillo, COLONIkOCOLOkIO, Aguaviva y Lora Porro. En la agenda mensual del edificio provincial se leía que “El sello Rompe abarca los géneros musicales desde el rock, la electrónica, la cumbia hasta el folclore, buscando las mejores condiciones a la hora de editar discos y de realizar shows en vivo”.
Dos días antes del recital las entradas se agotaron por completo, una prueba contundente del perseverante esfuerzo que viene sosteniendo el sello independiente en los últimos veinte meses. La creciente respuesta tiene basamento en la diversidad musical que sabe convivir y multiplicar. El punk de Lora Porro, el grunge garagero de Cepillo, la electrónica de Aguaviva y la fusión progresiva de COLONIkOCOLOkIO y Los Cuentos de la Buena Pipa, son los botes insignias que saben combinar esfuerzos y proponer un crecimiento desde la heterogeneidad.
La noche sold out es un trofeo simbólico a la perseverancia de una idea que Rompe definió en 2016: encuentros mensuales que combinen sonoridades diferentes ante audiencias dispuestas a compartir y a descubrir expresiones inesperadas. Desde el Festival Rompe Crea, que tomó lugar en el Galpón de la Música en junio de 2016, el ciclo -o la idea- pasó por espacios como La Chamuyera, Capitán, Club 1518, entre otros, compartiendo escenario bandas del sello con invitados locales u otras ciudades.
“La forma de que cada banda funcione de manera individual y colectiva, siempre multiplicando, es algo que trabajamos mucho desde adentro. Aprendimos a fortalecernos desde nuestras diferencias de estilo, porque casi que ninguna banda tiene nada que ver con la otra”, explica Basso refiriéndose a los varios géneros que conviven en el sello. “Muchas veces nos encontramos ante la pregunta de por qué hacer un sello si no tiene nada que ver una banda con la otra. Siempre que hubo esa pregunta nos encontramos con la respuesta de poder sostener un trabajo, ahí es donde los mecanismos de trabajo se aceitan solos, si cada banda, por su cuenta, sostiene una manera de hacer las cosas y un criterio artístico, eso ya marca una línea de trabajo re importante que al juntarse con otras bandas que hacen lo mismo tiene como resultado que se potencie todo. Eso, de alguna manera, funciona solo. No hay roles tan marcados pero sí está Nico que se encarga de cuestiones de producción, y también nos delegamos en distintas situaciones según pinte. En los festivales hay quien se pone al hombro la técnica, la prensa, la barra, vamos repartiendo roles y nos manejamos de manera muy autogestiva. Ahora nos da risa que tocamos en la terraza de Plataforma Lavardén y se agotaron las entradas, y de pronto, desde ese momento, no paramos de recibir emails de gente que nos manda material. Posta te lo digo, hasta ayer mismo. Gente que piensa que nosotros tenemos un productor detrás. Gente de afuera nos mandó hasta el currículum. ¿Cómo les explicamos que somos nosotros y nadie más?” (risas).

– Cada banda de Rompe tiene su público y los encuentros del sello reúnen a una audiencia bien ecléctica, algo que potencia para bien.

Basso: En cada banda hay alguien que se referencia desde ahí y se encarga de manejar las cosas del sello. Desde afuera se ve desde otra manera pero desde adentro Rompe es muy horizontal, autogestivo y muy, muy, a pulmón.

Sabetta: Es una manera de unir fuerzas de trabajo. Fuimos compartiendo lo que cada uno sumaba como banda. Fuimos volcando cada aporte individual para el esfuerzo colectivo. Ahora somos una familia donde todos somos muy abiertos musicalmente. Nos gusta prestarle atención a lo distinto de lo nuestro, de lo mío. Hay mucho respeto por el otro.

Basso: Por supuesto tenemos nuestras diferencias y construimos desde la diferencia. Si nos juntamos un montón de bandas que hacemos cosas muy distintas, construimos desde esa diferencia de entrada y eso para mi es importantísimo, no es que estamos todo el tiempo buscando estar de acuerdo o pensar lo mismo.

– ¿Como ven la construcción colectiva en la ciudad más allá de su propio sello?

Basso: Es una responsabilidad como músico prestarle atención a las cosas negativas que pasan y buscar aportar soluciones. Colectivos hay muchos, nosotras tres somos un colectivo, con Rompe somos otro, cuando nos juntamos con otros músicos damos forma a otro colectivo. Nosotros a principios de año (2017) empezamos a participar de unas reuniones  con un montón de otros colectivos de músicos, que lamentablemente no se sostuvieron demasiado, pero sí cumplieron una función importante que fue conectarnos entre todos, por otros motivos que no sea tocar sino preocuparnos por situaciones como lugares que aprovechan o cagan a las bandas. A principios de año todavía estaba la cuestión del ECUR (Espacios Culturales Unidos de Rosario) y de la ordenanza que estaba en vías de salir pero quedó todo trunco.

– Sí, me acuerdo, el tema de la ordenanza quedó como la gran fantasía. La interna del “Le vamos a votar el endeudamiento a cambio de la ordenanza” ya se convirtió en una leyenda urbana del verano pasado, ya se está cumpliendo un año de eso.

Basso: Claro, de hecho, hay muchos lugares que formaban parte del ECUR que ya no existen. Nosotros como músicos hicimos todo lo posible para participar, sentimos que era nuestra responsabilidad. Participamos de las reuniones con la gente del ECUR, teniendo muchas diferencias, pero a pesar de eso, estábamos dispuestos a ir juntos con esa cuestión. Después quedó todo trunco por cuestiones burocráticas del Concejo y ellos tampoco pudieron sostener ese espacio, lamentablemente, porque era bastante piola, a pesar de que muchos eran bolicheros, y teníamos nuestras diferencias, de última teníamos un objetivo en común. Pienso que tenemos que construir desde lo poco que tenemos de acuerdo, desde ahí empezamos. Ese fue un espacio interesante y seguimos en contacto con todos esos colectivos. Entre esos colectivos estaba El Zorzi y varias de las personas que estuvieron organizando la feria del Vorterix, eso lo propusieron y los organizaron ellos, le pusieron el hombro, consiguieron lugar, unos grosos totales de la gestión. Hicieron algo re copado y nosotros apoyamos desde ahí. Ellos saben que cuentan con el apoyo de todos los sellos. Se armó una cosa re linda con los demás sellos. Sabemos que si nosotros tenemos una propuesta para construir colectivamente, con esa amplitud, sabemos que lo podemos hacer. Hay una base re interesante en Rosario que tiene que ver con todos esos colectivos de músicos dispuestos a construir.

– ¿Cómo experimentan desde lo personal y lo artístico la tremenda fortaleza feminista que se siente hoy? Semanas atrás el recital de Alto Guiso y Sara Hebe, una movida completamente independiente, convocó a casi setecientas personas. Esa fortaleza se manifiesta más allá de los circuitos establecidos y busca construir desde nuevos vínculos, mientras que en el proceso logra eso y mucha más. La convocatoria de aquella noche dejó sorpresa a algunos productores del palo rockero que arman fechas en lugares más ortodoxos. Se nota que hay una convergencia por nuevas formas y también es evidente que cuando se encuentran, hay una respuesta que es contundente desde varios aspectos: lo artístico, lo humano, lo financiero, lo empático. Se están generando nuevos lugares de encuentro, espacios que tal vez sean más espontáneos y que no tengan una dirección concreta, son espacios que construye la gente y son propicios para para la discusión. Un recital es y eso mucho más.

Basso: Es lo que se está gestando y se manifiesta en todo ámbito, un crecimiento de parte de la mujer de poder hacer lo que hace exigiendo más respeto y exigiendo igualdad. También lo pienso desde lo que vos apuntaste respecto a la ortodoxia: “¡El rock, el rock!” El rock es así, guitarra eléctrica, batería y somos re machos. Nosotras somos mujeres y no hacemos eso, somos mujeres y lo hacemos a nuestra forma. Vamos, ponemos el cuerpo y salimos vestidas como se nos cante el ojete. Si me decís que me saque la remera te la voy a batir porque soy mujer y lo quiero hacer, porque estoy haciendo música y quiero que respetes mi música y mi trabajo. Eso pasa en todos los aspectos de la vida ahora, es parte de la lucha. Va de la mano de que están matando mujeres todos los días, va de la mano que realmente nos faltan el respeto y es una mierda, va de la mano del crecimiento del movimiento feminista, ni siquiera del movimiento feminista, de la mujer, porque hay muchísimas mujeres que no se dan cuenta, y que a lo mejor, no aportan ni un grano a la lucha feminista, pero que están pudiendo hacer las cosas de otra manera gracias a un montón de cosas que pasan alrededor. Es hora que todas despertemos un poquito y que nos demos cuenta que hay algo que está pasando. Es necesario llevarlo como bandera porque es lo que somos y es nuestra responsabilidad. Al igual que como gestores culturales tenemos que implicarnos en las cosas que pasan, como mujeres, músicas, artistas, trabajadoras, tenemos que hacernos cargo del lugar que ocupamos. Hay que discutir con quien sea. Nosotras, incluso, en el sello, podemos tener cruces y a mi me chupa un huevo que me digan feminazi. Prefiero ser feminazi y no hacerme la boluda y callarme la boca. Hay que hacerlo y hay que decirlo. No me cabe el ataque porque nosotras no tenemos esa impronta pero sí hacemos las cosas como tenemos que hacerlas, sí somos pares, sí nos damos cuenta cuando nos tratan de esa manera y cuando no, tenemos que marcarlo.

Rivas: Estamos tan atravesados ideológicamente y naturalizamos tanto que está bueno, desde cualquier lugar de la vida que hoy te toque, hoy en una banda y mañana, no sé, pero hoy que nos toca acá. Creo que cuando está seguro de lo que hace también transmite eso.

Basso: Nosotras desde el principio quisimos un espacio donde podamos ser totalmente libres.

Sabetta: ¡Atravesadas por ningún tipo! (risas)

Basso: Cada una tiene su lado masculino pero no queremos un masculino (risas) porque sería una manera de condicionar algunas cuestiones, no queremos eso, queremos sacar para afuera todo lo que tenemos. Nosotras laburamos como cualquier hombre, tiramos cables, cargamos bolsos, hacemos lo que haya que hacer, lo que sea necesario. Nos colgamos de escaleras, martillamos, taladramos, lo que haya que hacer, lo hacemos y nos encanta.

 

Txt . Lucas Canalda
Ph . Renzo Leonard

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