TODO MI LUGAR

Una conversación con Luca Bocci antes de su primera incursión en los escenarios rosarinos.

Diez minutos antes de las 20 hs el guitarrista Santiago García Navarro compra un cartón de jugo de naranja situado frente a Distrito 7, Centro Cultural y base de Ciudad Futura. Empinando el jugo, García Navarro golpea la puerta del otrora cine Gardel y desde adentro una de las encargadas lo hace ingresar. Jugo en mano, directamente sube al escenario y luego de ofrecer a sus compañeros, se cuelga la guitarra y empieza a probar sonido. Un metro a su derecha, justo en el centro del tablado, Luca Bocci está sentado en canastita sosteniendo su propia guitarra. Milo Lucero Manzitti, aporrea los parches de su batería. Renzo Di Marzo, mira su amplificador, empuñando su bajo de manera concentrada.  Bocci & Los Golden Papets prueban sonido de cara a su debut litoraleño presentando Ahora. Hoy sábado, Rosario. Mañana, Santa Fe. Pero primero la prueba, luego, el reci.
Durante unos cuarenta minutos el cuarteto se concentra en ajustar detalles. En el piso Bocci puntea sus canciones aunque parece más interesado en pasearse por clásicos ajenos. Entre arrodillado y acostado, el mendocino afina con detalle, buscando precisión. Suenan  coqueteos con “I want you (she´s so heavy)” y “Stairway to heaven”. Cuando se pone de pie frente al micrófono prueban un minuto de “Yendo de la cama al living”. Además se cuela algo de “Cuenta en el sol”.
Gladyson Panther, el invitado local también prueba micrófono. Abajo, a mitad de sala, Barfeye, otro crédito de la ciudad, observa contento la interacción entre sus congéneres. Por la noche, promediando el recital, Bocci presenta a Gladyson como “la promesa de la música emergente de Rosario”.
Entre indicaciones al sonidista y algunos “Hola Estambuuuuuul” u “Hola Rosariooooo, suenan partes de “Ahora”, “Füjin ama a Raijin”  y “Archipiélago”.
Cuando el soundcheck llega a su fin Bocci ultima detalles junto al sonidista. Acto seguido saluda y se presenta.
Al principio responde algo laggeado pero inmediatamente se involucra en cada una de sus afirmaciones. Sus devoluciones llegan acompañadas por gestos  sutiles: mirada atenta, dedos expansivos, una cabellera enrulada que se ladea acompañando a su voz amable.  Esa misma sutileza es la que despliega sobre el escenario un rato más tarde con el llamado generacional de “Danza” y es también la materia de estudio de todxs lxs presentes a su primera visita a la ciudad.
Bocci se desliga del hype. Tiene claro que no le debe nada a las decenas de notas que se escribieron sobre él o su disco en los últimos meses. Sabe que no tiene porqué responsabilizarse acerca de todo lo que se escribe (o se dice) sobre él ni las lecturas o reacciones que los títulos rimbombantes puedan generar. Habla de aprendizajes. Del corto pero intenso camino del último año. Está seguro de su rol en toda esta historia: ser músico, su más férreo deseo desde la niñez. Dedicarse por completo a la música fue una decisión asumida bien temprano en su vida y sobre la que reflexiona de acuerdo a su presente y a las formas que puedan encontrarse en el futuro.

– De púber tenías una banda punk que alternabas con tu actividad skater. Algunos años después entró la psicodelia a tu vida, con tu banda Alicia. De esa psicodelia hay restos en tu música. ¿Por qué quedaron esos elementos y no otros?

Creo que fue por una cuestión de tiempo. Cuando apenas había empezado con Alicia todavía teníamos una víscera bastante punk en nuestras canciones. De hecho Alicia, si bien tiene bastante psicodelia, tiene mucho de ese punk. Creo que mi disco solista fue una cosa más todavía más filtrada. Creo que es algo que va decantando. Es algo a lo que siempre se puede volver. Siempre puedo recurrir a esa fuerza. Nunca dejé de escuchar punk. Obvio que no escucho todas las bandas que escuchaba en esa época pero dos o tres bandas, cuatro, me quedaron de lo que escuchaba, por ende también se sigue metiendo eso en mi música. Creo que el punk más que un género es una actitud, eso creo que todavía lo tengo.

Ahora tiene varios elementos generacionales, desde una intimidad adolescente que busca certezas y desprendimiento hasta la decisión del home recording. Además hay un loop desde la música popular que genera un encuentro transgeneracional. 

Sí, totalmente es como decís. Creo que el 80% de mi disco es generacional. El home recording, haberlo subido a plataformas digitales y sólo ahí, sin edición física, que la gente lo escuche simplemente desde allí. La época en la que escribí las canciones, fue hace casi tres años, tenía dieciocho, vivía con mi madre, todavía era como un adolescente. Creo que tiene mucho de eso el disco. Por eso hay muchos pibes que se pueden identificar en las letras o en cómo suena. Pero también tiene una especie de oda al pasado y a la música vieja. Entonces funciona como una especie de encuentro generacional. No sólo lo puede escuchar un pibe de quince años también puede escucharlo una persona de cincuenta o de cuarenta y también le va a gustar. Eso también es porque yo por mucho tiempo escuché música vieja y me llevaba con gente más grande. Escuché música de todas las épocas. Desde Beethoven hasta Miles Davis y  Damas Gratis. Me gusta todo el panorama artístico de la historia. Creo que por ahí, lo que más me conecta con mi generación, con nuestra generación -dibuja un círculo con sus manos que incluye a los Golden Papets sentados en el escenario- ahora es la cosa de los media, de las redes, de seguidores a través de Instagram o whatever. Creo que el disco tiene mucho de eso.

– Otro aspecto generacional destacable es que ustedes parecen estar muy lejanos a paradigmas de macho alfa que siempre rondaron el rock argentino. Hay canciones que se salen de la heteronorma regular. 

Nos han educado nuestras madres, nuestras hermanas y nuestras amigas. Todos tenemos un gen patriarcal adentro que tenemos que erradicar lo más pronto posible. Ya, de manera urgente. Sobre todo cuando sos un influencer, una persona a la que siguen otras personas. Tratar de abrir ese panorama y de demostrar que el género o la identidad de género es algo muy personal. Las mujeres no tienen que sentirse oprimidas, los hombres no tienen que ocupar ese rol de macho alfa. Un hombre puede ser femenino, puede ser delicado, puede ser frágil, puede llorar, puede hacer un montón de cosas que bajo ese mismo estigma que las mujeres sufren un montón también hay un montón de oprimidos que tienen deseos diferentes y no lo pueden sacar adelante porque todo su entorno lo reprimen. Eso nos excede. Nosotros somos parte de esa corriente por la época en que hemos nacido pero no es un estandarte nuestro, es un estandarte de toda una generación de todo el planeta. Así de heavy. Todo el fucking mundo está en ese cambio y me parece muy importante que los artistas lo banquen.

– Vuelvo sobre algo que dijiste antes, sobre los tiempos. Grabaste tu disco y pasaron años hasta lanzarlo. Luego te vas del hogar familiar a vivir solo. Colgás el disco y tiene una tremenda repercusión, de eso todavía no pasó un año todavía. Son periodos breves, bien cortos, pero intensos en materia de aprendizaje y crecimiento.

Sí, es eso, totalmente. El tiempo es una unidad de medida y es subjetiva. Depende mucho de cómo lo veas a cómo sucede. Por ahí un año puede ser un montón de tiempo o muy poco. Depende de qué punto de vista lo veas. Si miramos en retrospectiva el 2017 pasaron un montón de cosas que no me habían pasado nunca en la vida. Pero sin todo lo que me pasó antes nunca me habría pasado eso en un año. Cuando uno canaliza o capitaliza o hacer tangible algo pareciera que las cosas son como de un momento para el otro cuando en realidad venimos haciendo esto toda la vida. Es lógico en algún punto que lleguemos a cierto puerto o a cumplir cierto objetivo, porque también nosotros laburamos de esto, no es una joda para nosotros. Yo como de esto, entendés. El día que tenga familia, si es que la tengo, les voy a tener que dar de comer a mis hijos y a mis hijas, haciendo música. Es algo que va más allá del azar o de la suerte y de cualquier cosa, es una elección.

– La música siempre estuvo en tu vida como la pasión definitiva. ¿Tenías claro que esa pasión iba a ser una carrera profesional de la que vivir o contemplaste una convivencia con otra actividad?

Eso es. Siempre lo vi así como pasión y trabajo. La música va a ser mi herramienta para todo. No sólo para comer, también para cambiar el mundo. Mi mundo. Cambiando mi mundo puedo empezar a cambiar el que tengo alrededor.

– Venís tocando a pleno en los últimos siete meses. De Mendoza a Capital Federal y otras tantas ciudades del país. ¿Cuáles son las diferencias de gestión y producción que encontrás entre Buenos Aires y las ciudades del interior?

La diferencia está la densidad poblacional, en la cantidad de desarrollo que ha hecho la industria y el mercado en Buenos Aires, que ha tenido bandas y movida desde siempre. Pero también creo que el hecho de que Buenos Aires haya sido así en algún punto saturó. El canal de información se saturó y eso le dio una oportunidad al interior o al menos a provincias como Mendoza que en su vida habían tenido referentes o no había sido más de uno y ahora está teniendo varios referentes a nivel nacional y a nivel internacional. Ahora pasa esto, tocamos en todas del país y llenamos. Creo que en Mendoza es muy difícil tocar, nos va mejor afuera que adentro, siempre. Eso todavía no ha cambiado, entendés. De a poco puede que vaya cambiando pero no cambia en general, cambia para unos pocos. Cambia para aquellos a los que les va bien, por así decirlo. Me incluyo. Para el resto de las bandas, para todo el under, para todas las personas que están surgiendo, emergiendo, que están empezando, es mucho más difícil. Pero creo que eso mismo, que sea tan difícil, también te fortalece y te da herramientas creativas para poder hacer cosas paralelas o independientes que es lo que caracteriza a nuestra movida. Somos todos independientes y hemos aprendido a gestionar y producir todos nosotros mismos. Entonces cuando vos mismo ya produjiste una fecha y ya sabés lo que implica, qué es el backline, qué es cortar tickets, qué es la habilitación municipal, y qué quilombo ésto, o qué quilombo aquello, también tenés otra postura a la hora de ir a pararte frente a un productor. La mayoría de los productores se aprovecha que los músicos no saben producir y en nuestro caso, sí sabemos. Lo hemos hecho. Al principio nos producíamos solo nosotros. Ahora cuando hablamos con un productor, sé cómo son las cosas, sé cómo funcionan, me estás cagando.

– En tu respuesta encuentro una problemática que es común en cualquier ciudad. Lo mismo pueden decir los músicos rosarinos, salteños, mendocinos o del conurbano bonaerense.

De una, es así, boludo. Lo que no tenemos que hacer es dejarnos limitar como artistas, no tenemos que dejar de hacer cosas. Un poco el artista con toda esa cuestión hedónica del arte y el placer y como que todo se le tiene que dar porque es artista y bla bla bla, también tiene un poco de eso, de dejarse llevar. Si sos artista, bancátela y cagate de hambre. Si hay lugares, bancátela. Si no hay, bancátela igual. Si sos artista, bancátela, corta. Y si no, no digas que sos artista, dedicate a otra cosa. Pero tampoco te pongas a exigir cosas si ni siquiera has asumido ese papel. Ya lo dijo Charly, ser artista es cagarse de frío, de hambre, jugársela. Creo que cualquier cosa que atente contra esa premisa…a ver, es una cuestión un poco más filosófica, no tan literal, no es que todos los artistas se van a cagar de frío o de hambre. Es una búsqueda espiritual. Lo importante no es lo material o tener abundancia, lo que te tiene que importar es el mensaje artístico que estás dando.

– Un fenómeno en Rosario es que el artista no tiene atención del público local, sin embargo, tiene éxito en Capital Federal y ahí sí la gente lo reconoce o acompaña. Es una homologación del otro.  

Eso mismo nos pasó a nosotros en Mendoza. Pasa en todo el interior. Si no te dan bola en Buenos Aires capaz que la pegás en Europa y de repente te dan bola en Buenos Aires, como le pasó a Juana Molina. La gente va a ser lo que tenga ganas de hacer. Tampoco podés hacer que la gente te apoye porque sí. Si no te quieren apoyar no te van apoyar y no podés obligarlos. Si ellos sienten que realmente lo que les estás ofreciendo es bueno y es abarcativo y empático, la gente a va venir sola.  No le vas a tener que vender nada, ni por ningún cartel de nada. La gente viene. El tema es que ahí es donde el compromiso está más del lado del artista que del público. El artista le exige cosas a su público cuando en realidad el que está arriba del escenario es el artista y es quien tiene que poner el ejemplo o rebuscársela de alguna manera. Si lo que querés es gente tenés que ver cómo llamarla. Si no querés gente, bueno, ya está, sos del under, te bancás poco público o el público auténtico que sabés que es el que te va a ver, el que te banca, pero si no…creo que también hay una cuestión muy hedonista con el arte y hay que cortar con eso. Ser músico no te hace mejor que nadie, ni ser actor, sos alguien más. Si te merecés que la gente te venga a ver es porque has laburado lo suficiente para que eso pase. Acá y en la China es así. Hace cuarenta años atrás en nuestro país por tocar la guitarra y tener pelo largo te metían en una camioneta, boludo, y te hacían desaparecer. Entonces, no nos podemos quejar ahora. No estamos luchando siquiera por hacer lo que hacemos. Nuestra lucha no es tan significativa como la ha sido en otros tiempos. En los 70, acá y en todo el mundo, ser rockero era sinónimo del diablo y un montón de un montón de cosas malas, de la droga y demás. Ahora cualquiera puede ser rockero. Cualquiera puede subirse a un escenario y cantar. Socialmente está más aceptado y entonces también creo que esa lucha, esa cosa espiritual del rock o de la música o del arte, está un poco adormecida.

– ¿El artista debe involucrarse más en su contexto sociopolítico?

Sí. Sobre todo con el compromiso artístico. Ese compromiso artístico abarca todos los compromisos socioculturales y políticos, etcétera. A lo artístico nos dedicamos. El artista no es sociólogo, no es político, ni tampoco un orador, es artista. El artista hace arte y el arte significa un montón de cosas que tienen que ver con esas ramificaciones. Para mí el artista se tiene que concentrar en el arte, que es la herramienta de cambio y educación. Allí es donde está todo lo demás. Ahí radica toda la cuestión de cuál es el rol del artista. Para mí el artista es un educador, un mago, un puente entre una realidad y otra. Cuando te desvías de ese camino te convertís en algo reciclado.

– En Argentina, México y Colombia se escribió mucho sobre tu disco y tu futuro. Algunos artículos eran  ¿Sentís que tenés que hacerte cargo de todo lo que se escribe o se proyecta sobre vos? ¿Cómo ves el hype que se forma alrededor de tu carrera?

No sé si me tengo que hacer cargo de eso. Yo no me tengo que hacer cargo de lo que dicen de mi. Lo que digan de mi puede ser cierto o puede ser mentira pero lo está diciendo otra persona. Todos pueden hablar de mí, digo, bajo la ley está permitido que cualquier persona que quiera hacer una nota con mi nombre lo puede hacer y yo no puedo hacer nada al respecto. Pero cuando me hacés una entrevista o estamos hablando así, cara a cara, de eso tengo que hacerme cargo, no lo de que dicen. Sí hay una cosa media chota en eso de que los medios y la prensa tienden a usar a los personajes o a los artistas como herramientas periodísticas y no digo que esté mal eso, pero, a veces, se torna desinformativo y genera confusión en las personas. Te cruzás por la calle con una persona que leyó tal nota y…la gente está siempre buscando descreerse de lo que dicen los medios, entonces no va a creer que vos sos el salvador del rock nacional, y encima va a tener la idea de que vos pensás que lo sos, porque un medio lo dijo yo puedo llegar a creer eso, que vine para salvar al rock. No, no, no es así para nada. Eso tampoco es culpa de la gente. Entonces yo tampoco me puedo enojar con el pibe que me odia porque cree que soy un boludo por lo que dijo una revista. Por eso cuando puedo, lo aclaro. Yo soy igual a todos. Todos somos iguales a todos. Lennon era igual a todos. Lo que lo pone un pedestal es la misma gente. La gente que lo separa. El artista también se separa un poco. Pero creo que hay músicos y hay líderes, no sé, artísticos, políticos, activistas, no sé, que tienen la capacidad de ponerse a la altura de la gente que lo sigue, eso me parece muy valioso, te permite estar en compañía, en comunión, en un colectivo de algo, no estás solo, no estás apartado, no estás en un pedestal, no estás petrificado, no estás hecho una momia, o un cristo clavado en la cruz. Sos una persona más que camina junto a todas esas personas. Lo que tiene, a veces, el arte es que es un hilo conductor. Hubo un montón de discos, un montón de letras, de mensajes a través de la música, que cambiaron mi manera de pensar y que la determinaron para toda mi vida. Desde las primeras bandas de punk hasta lo que todos ya sabemos, hasta los Beatles. Todo lo que escuché, me influenció, cambió mi manera de pensar. Todo lo que las letras decían cuando las canciones y repetía esas palabras, decía “mirá qué profundo” lo que está diciendo la canción. Canciones que hablan del suicidio. Canciones que hablan del amor o de la revolución. Cosas que uno se plantea y son ligeras, digamos. Creo que también es un poco mi responsabilidad, más allá del medio, más allá de todo lo que se diga.

– ¿Entonces todo lo que se dice o se escribe no significa una presión?

En realidad, uno lo convierte en una presión. Si vos te creés lo que dice ese chabón, si te creés que sos el salvador del rock nacional y bueno…agarrate, hay que salvar semejante muerto. Y si no, podés desligarte, decir que sólo estoy tocando la guitarra, toco mis canciones, que todos ustedes me chupan la pija. Spinetta hizo eso toda su carrera. Le ponían miles de títulos y el chabón decía “no, yo estoy sacando discos, hago mi música, ustedes hablen lo que quieran”. Hay otros que prefieren ser los salvadores o los ídolos. Creo que todos tenemos un poco de todo, tampoco es que soy un santo, pero tenemos la oportunidad de cambiar las cosas, tanto en el aspecto artístico como en lo humano.

– ¿Dedicarle el 2018 a tus bandas es una reacción ante lo que se espera de vos?

Sí, exactamente es eso. Es una declaración de principios. No voy a apuntar a lo seguro o a lo que la gente espera de mí. Voy a tratar de realizar mis proyectos artísticos con toda la pasión y el amor que les tengo.

Txt . Lucas Canalda
Ph . Renzo Leonard

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