LA DICHA NO ES UNA COSA ALEGRE

Mi Nave editó Tristeza una decena de canciones con raigambre en la melancolía que orientan su sonoridad hacia paisajes inexplorados. El álbum fue producido por Diego Acosta junto al quinteto y forma parte del catálogo de Polvo Bureau.

Decapitados

El sábado 8 de octubre Mi Nave presentó Tristeza en una tan intensa como concurrida noche en el Galpón de la Música en compañía de Atrás Hay Truenos y Pal Das Shutter. Horas antes de subirse al escenario Andrés Yeah Bofelli, guitarrista y vocalista, y Alejandro Goma, baterista, de Mi Nave se predisponen a adentrarse en su nuevo trabajo, haciendo prensa. Sus compañerxs, Martín Greco (bajista), Jose Maidagan (voz, teclado, sinte) y Pablo Feli Bofelli (voz, guitarra) están ultimando detalles para el recital mientras el reloj se agota de cara a semejante noche.

Tristeza es un gran trabajo dentro de una discografía que exuda identidad, ¿cuál es esa identidad? El cambio de piel; tener una dinámica de rotación y traslación propia que permite al grupo estar en movimiento aun cuando descansa. En su mediano periodo de vida la naturaleza inquieta de Mi Nave ha mostrado una construcción que se determina por una contundente realidad:  el todo es más que la suma de las partes; cada parte, cada integrante, es muy diferente al otro, cinco sensibilidades nutridas en lugares diferentes. Una banda que no para nunca, aún cuando sus integrantes están separados casi en extremos del continente, siguen demeando y construyendo el paso que está por venir. “Sí, es una necesidad no parar. Necesitamos hacerlo. Psicológicamente necesitamos tener esta actividad, es un sostén grande para nosotros” expresa Bofelli. Tristeza baja la velocidad y la contundencia sónica que venía exhibiendo en los recitales de los últimos tiempos para meterse un riesgo diferente, la creación de climas oscuros que ponen por primera vez a las voces al frente, acompañando el viaje sin confesar un destino o atajos de ningún tipo. “El disco no es triste, no es que lo escuchás y te largas a llorar. No es un disco super emo” puntualiza el guitarrista sobre el título del disco agregando que  “con la palabra Tristeza también buscamos jugar con la escucha. Semejante título de alguna manera te pone a pensar por qué le pusieron así. Lo escuchás con un oído pensando algo que si se hubiera llamado de otra forma no lo hubieses pensado. Hacer ese ejercicio, que nunca habíamos hecho, estaba bueno”. Tristeza no es un tratado sobre el bajón o la angustia, sencillamente parece ser la aceptación de algo que es inherente a la vida. La melancolía no es opcional para elegir tenerla o no, es propia de cada persona que respira. La opción que sí se presenta con la melancolía es saber cómo tomarla. La melancolía puede ser una perspectiva; puede ser un trampolín de riesgo; puede ser acción y estímulo. La tristeza, la melancolía, son puntos de partida.

Para el tercer larga duración de su carrera el quinteto decidió trabajar con el productor Diego Acosta para buscar resultados diferentes y nuevas aproximaciones sobre sus canciones. Acerca de cómo fue la colaboración con Acosta, Goma apunta que “fue un ida y vuelta, ninguno de los dos lados tomó 100% de las decisiones” mientras que Andrés detalla ese proceso de devoluciones entre banda y productor: Las maquetas que ya sonaban como un disco, podríamos haberlo sacado tranquilamente porque sonaban bien, estaban bien grabadas. Quisimos darle un plus y esas maquetas se las pasamos a Diego. Le entregamos cada instrumento por separado y él con eso fue trabajando. Diego metió arreglos; una guitarra que iba al final la puso al principio; sacó la guitarra de una intro; le agregó voces. Una especie de collage. Algunos temas los dejó iguales. Al final nos pasó el resultado y nos preguntó “¿Están de acuerdo?” Siempre fue así la cosa, bien comunicada, nada de autoritarismo de las partes, nunca se tomaron decisiones sin el otro. Porque el productor puede hacer ciertas cosas pero quien tiene que salir a defenderlo y dar la cara en vivo es el músico. Siempre estuvo ese acuerdo de que si nosotros no coincidíamos no se hacía. En un principio fue medio raro porque nunca habíamos trabajado con alguien de afuera. Cuando primero nos pasó algunas cosas fue chocante porque no era lo que teníamos pensado que iba a pasar o lo que hubiéramos hecho nosotros. Nos costó adaptarnos pero después dijimos para para eso estamos trabajando con él.

El registro del disco se llevó a cabo en estudios de Buenos Aires y Rosario, buscando crecer en cuestiones de audio para así adentrarse en territorios nuevos del sonido de Mi Nave. Para el nuevo esfuerzo se privilegiaron dos aspectos técnicos: la grabación de las bases y las voces, teniendo a Feli y Jose más limpios y bien adelante, ahora también recibiendo el aporte vocal de Andrés. “Fue increíble grabar en Mawi Road. Te digo que hasta me sentí abrumado. Era mucho. Grabamos todos los temas en un solo día, todas las baterías. Con Martín practicamos mucho, todas las semanas previas nos juntamos por las mañanas solo bajo y batería. Trabajamos con un drum doctor y estuvimos bien enfocados” recuerda Goma de lo que fue su primera experiencia en estudio desde que forma parte de Mi Nave. Yeah explica que “en este disco decidimos que estuvieran las voces grabadas más al frente en la mezcla final. Jose y Feli trabajaron bastante. Jose tuvo un rol más protagónico. Yo también canto algo. En los discos anteriores siempre había demasiado sonando detrás de Feli, ahora intentamos limpiar eso para que la voz tenga un rol más protagónico, eso permitió que canten de maneras diferentes. Si escuchás los discos anteriores Feli tiene una voz distinta, ahora está cantando sobre una guitarra mientras que antes lo hacía sobre ruido y más ruido. Se permitió trabajar de manera diferente”.

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¿Les costó bajar la intensidad de lo que venían haciendo en vivo?

Andrés: Medio que buscamos eso. En vivo nos sale ser así, ruidosos y explosivos, esa potencia. Cuando intentamos hacer un tema sutil en vivo se nos descontrola un poco. Entonces dijimos “Ya que en vivo somos esto tratemos de hacer en el disco lo que no podemos hacer nunca en vivo”.  Escuchar el disco es algo diferente al vivo, buscamos separarlo lo más posible. Son dos experiencias distintas que no tienen porqué ser iguales.

Esfera

Sobre finales de diciembre el calor toma control de Rosario y el centro se convierte en un muestrario de cómo el concreto suda bajo el rigor del humedal en un verano que apenas va agarrando confianza. A metros del tradicional boulevard Oroño el pasaje Rosales, espera apacible y siempre dispuesto a ser descubierto por los caminantes distraídos. Entre los casi cien metros de extensión del pasaje se encuentra el estudio El Salvador, base de operaciones de Mi Nave. Aquí los Mi Nave están en casa, relajados, viendo cómo vienen las sesiones de zapadas que arrancan junto al verano incipiente. La construcción gestáltica de la banda se representa también al conversar con los cinco, cada uno va aportando, potenciando las ideas y opiniones del otro. Antes de la entrevista Andrés cuenta con tímido entusiasmo una primicia: estuvieron trabajando en una canción para Polvo de estrellas, el disco navideño de Polvo Bureau, la escudería que los representa desde hace dos trabajos. La sala de grabaciones es parte integral del universo del grupo siendo el espacio en el cual gestaron tres discos y donde desarrollan los matices de lo que habrá de venir o irá a un archivo al que recurrir en determinadas circunstancias.  Brillante de 2012  y Estela de 2014 fueron grabados en El Salvador, al igual que un importante porcentaje de Tristeza.  El origen de todo se rastrea a febrero de 2008 cuando aparece en bandcamp un incipiente proyecto titulado sencillamente Mi Nave se presenta en forma de EP. Dos canciones integraban ese primer esbozo del grupo, “Alacrán” y “Esfera”, grabadas y producidas por Pablo Crisci. Las versiones rudimentarias de temas que formarían parte del LP debut enseñan un influjos de noise y post-rock así como también una impronta psicodélica cortesía de la refrescante forma de cantar del novato Feli.  El principio fue la curiosidad e inquietud de dos hermanos, de sangre y arte, a la que pronto se le sumaría un experimentado Greco, por entonces alejado de la movida rosarina. “La banda la armaron los hermanos Bofelli, que se juntaban a tocar y sacaron un EP con dos canciones” indica el bajista, recordando un mundo que todavía no estaba arrimado por las redes sociales: Yo lo conocí a Andrés por internet, tiempos pre facebook, por una página de fotografía. Por entonces él me pasó el EP por messenger, yo estaba viviendo en Buenos Aires pero planeando volverme a Rosario y quedamos en juntarnos. Ahí nos comenzamos a juntar los tres, arrancamos con las primeras canciones que fueron parte de Brillante.

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Andrés: Cuando empezamos a juntarnos con Martín la idea era hacer otra cosa. Habíamos hecho esas dos canciones, les pusimos Mi Nave como título. Ensayamos alguna vez con un baterista pero estábamos en la nada. Me acuerdo que Martín me pasó un disco de Mogwai y esa fue mi introducción al post rock y le dije “che, juntemonos a hacer algo así, vamos a zapar”. Una vez que él estuvo de regreso en la ciudad nos juntamos los tres y nos dijimos que el resultado estaba bueno. Cuando seguimos haciendo canciones y nos preguntamos qué nombre le ponemos a todo esto nos dijimos “Ya fue, que siga siendo Mi Nave”.

Jose: Yo entré cuando ya habían grabado Brillante. Llegué por Iván (Brito) el batero anterior. A Andrés lo conocía de ir a ver Radiohead juntos y habíamos tocado un tiempo con Pol Nada. A Feli lo tenía de vista de la noche pero no lo conocía mucho. Yo recién volvía de España y no tenía banda fija, estaba tocando Guo Cheng, con Pol un poquito. Cuando Andrés me comentó que estaban en este proyecto me re cebó porque sabía que eran re capos.

Andrés: Aparte en ese momento estábamos atravesando una crisis (risas) con nuestro cantante que quería abandonar el canto y ser solamente guitarrista -todos se ríen con complicidad y miran a Feli-. Entonces la idea cuando llegó Jose fue que cante ella sola pero Feli lentamente fue acercándose al micrófono y empezó a cantar y cantar. Ahí asumió su papel de cantante, luego de abandonarlo.

Jose: Tampoco me cerraba mucho cómo quedaba mi voz ahí.

Feli: Ella sabía cantar, estaba bueno porque armonizaba y no me hacía quedar como un ridículo, está bueno el contraste que se armaba al principio y ahora se acomodó. Ahora sabemos qué tiene que hacer cada uno. La voz de Jose hizo que todo se acomodara, hizo un efecto y yo a la vez, usé el efecto de ella.

– Claro, supieron encontrarse.

Martín: En esa época a mi me resultaba imposible encontrar alguien que quisiera hacer post-rock y era re loco que ellos, los hermanos Bofelli, eran los únicos interesados en hacer eso. Rosario siempre fue muy del rock clásico, siempre figura mucho el autor que marca cómo tiene que ser su canción. Nuestros temas vienen de zapadas.

– Lo que recuerdo de esa época es alguna gente tocando post-rock pero como un encuentro del momento, espontaneidad que se concentraba en ocasiones muy puntuales.

Andrés: Por ahí era todo medio hippie.

Martín: Sí, eso. No se concentraban en el sonido una de las cosas más importante dentro del post-rock.

Andrés: Era muy de zapada. Nosotros haciendo éste tipo de música nos damos cuenta que cada vez que zapamos hacemos un tema y tranquilamente podríamos salir a zapar y ya está pero buscamos meterle el lado pop a eso. Creo que ahí radica nuestro mayor desafío a la hora de componer. Hacer una banda experimental nos sale y es fácil. Ya está, lo podemos hacer, pero queremos hacer algo que sea más recordable o más pegadizo, ponele. Entonces ¿cómo comprimir un año de zapadas en siete canciones? Eso es lo que hacemos.

– ¿Y de qué manera se le pone un stop a todos los elementos que pueden surgir en una zapada?

Jose: Una zapada que nos gustó mucho la laburamos a full. La cortamos y la laburamos.

Feli: Yo generalmente agarro eso y le hago una letra, armo una melodía. A la voz le armo una estructura. Me pregunto adónde va la voz y entonces primero hacemos una introducción. En la melodía lo que ayuda es armarla porque ya está toda grabada pero lo que hacemos, a veces, es poner lo que está al fondo al principio, o un riff de acá lo mezclamos con una zapada previa.

Jose: Esa es la forma más habitual con la que laburamos desde hace tres años.

Ale: En Tristeza también fue Diego Acosta quien estuvo en eso, como productor también influyó en eso.

Martín: Diego tiene una aproximación mucho más pop que la nuestra. De hecho, tuvimos que pararlo un poco (risas).

– ¿Cómo equilibran el costado esteticista que tienen con esa búsqueda espontánea?

Andrés: Creo que es intuitivo. Cuando estás haciendo algo que está bueno, lo sabés. Entonces llega un momento en que todos estamos escuchando lo que estamos haciendo y ahí todo nos hace un click, sabemos que ahí está. No hace falta buscar.

Jose: Eso nos viene de años de zapar y zapar.

Ale: Hay cosas que ya sabemos que funcionan.

Andrés: Hay momentos que estamos todos en una y sabemos que Martín va a hacer un cambio de nota, que viene el cambio de armonía, entonces estamos todos esperando a Martín y cuando pasa eso yo sé que tengo que cambiar a otra cosa y Ale capaz que también. Sabemos los chistes del otro.

Jose: Eso se logra después de años y años ensayando dos veces por semana y dedicar media hora a zapar nada más. Eso se genera con práctica.

Feli: Vos hablás de equilibrio y ese equilibrio se trata de los cinco no queriendo estar más arriba del otro. Compensar entre todos que la cosa esté sonando y tenga onda. Se da ahí, con los cinco. Cada uno va equilibrando el total. A veces pasa que alguno se va para determinado lugar pero nos damos cuenta que está inspirado y entonces estamos todos siguiéndolo, no lo vemos como si estuviera escapándose, es algo que decimos “vamos detrás de eso que está buenísimo”.

Martín: Al menos para mi, ahora se viene la parte más interesante del año porque medio que se corta todo, dejamos de tocar y nos empezamos a juntar acá en el estudio. En general, en enero con aire acondicionado salen un montón de temas, la mayoría de los que grabamos después. A veces tocamos muchos recitales seguidos y no zapamos por un montón de tiempo y al juntarnos de nuevo sale algo buenísimo, seguro. Si uno zapa todo los días llega un punto en que te secás y no salen ideas. La zapada es algo que sale cuando estás nutrido y esa nutrición lleva un montón de tiempo, escuchar cosas, probar. Cuando te volvés a alimentar vuelven a salir cosas buenas.

Feli: Eso es parte del equilibrio también, no zapar todo el tiempo: zapar, tocar, grabar, una mezcla de esas tres cosas.

Andrés: Los descansos hacen bien. Al estar sin tocar un tiempo me pongo a pensar en la guitarra, pienso en las configuraciones de los pedales o en los sonidos de la guitarra porque no la tengo encima y no necesito el contacto porque lo tengo en la mente. “Ah, qué tal si pongo ésta cosa así y la reverb de tal manera, capaz que logro algo con la distorsión”, entonces después voy al ensayo, lo hago y se genera algo distinto. Ese cambio se genera en todos.

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– Mi Nave está en movimiento constante, sea o no algo consciente. Nunca hubo un parate: en 2014 cuando cerraron Otro Río y le pusieron el broche de oro a un tremendo año, Andrés se fue para EEUU pero no se detuvieron, ahí mismo fueron bocetando lo que sería Tristeza.

Martín: Cuando se fue Andrés no paramos, nos metimos a demear el disco que estaba por venir. Un laburo bastante intenso y con una persona menos, aunque en realidad él mandaba cosas desde allá. Igual, al principio de todo tardamos como dos años en salir a la calle, pero una vez que lo hicimos una cosa llevó a la otra. Nunca fue algo buscado. Últimamente sí planeamos más, sobre todo desde que estamos en Polvo. Estamos en otro contexto ahora, proyectamos más, pero hasta el segundo disco las cosas simplemente iban pasando.

Jose: Se dio también porque a la gente también le gustó la propuesta. Hubo una respuesta mutua, cada vez que tocábamos iba bocha de gente, eso también te motiva.

– A Brillante, su primer disco, lo grabaron solos y luego se editó por el sello municipal a la par de ese primer trabajo había un claro y creciente acompañamiento de la gente, ¿qué fueron a buscar a Polvo Bureau? Porque también podrían haber cultivado eso por sí solos.

Andrés: Nos fuimos acercando de ambas partes. Ya éramos amigos.

Martín: Había un histeriqueo.

Andrés: Sí, fue una cosa de decirnos “sentémonos a hablar” para ver cómo ellos nos podían ayudar a nosotros y cómo nosotros a ellos.

Jose: Nosotros estábamos un poco flojos en la parte de comunicación y la producción de hacer fechas. Nosotros somos medios vagos en eso. Con la producción musical sí, le damos re para delante pero en cuestión de programar fechas nos cuesta o nos costaba un poquito más, como que Polvo nos dio una mano con eso, distribución, producción.

Feli: Además hay una cosa que se generó a nivel nacional con los sellos de cada ciudad y los circuitos que se forman cuando empiezan las invitaciones de cada sello, de cada región. Fuimos a festivales de Santa Fe, Mar del Plata, Córdoba. Más allá de Polvo, es la idea de ser parte de un sello, tener una organización, buscar como una entidad que cubra cierto estilo de sonido.

– Tocan con una regularidad que pocos grupos locales tienen, además en los últimos quince meses se fueron para Chile y unas cuantas ciudades de nuestro país. ¿Qué observan por allá? ¿Qué diferencias encuentran con la movida rosarina?

Martín: Yo tengo una visión bastante negativa. Siempre que viajamos afuera, sobre todo a Buenos Aires, la escena a la que pertenecemos nosotros, el under o el indie, es bastante precaria. Llegamos a lugares donde las cosas andan mal, los equipos son malos. Cuando a nosotros nos invitan por ahí decimos “Uh, la puta madre” y cuando invitamos nosotros a Rosario siempre llegan al mejor lugar, con mejores equipos.

Andrés: Es que allá la escena se sostiene porque hay muchas bandas y mucha gente. Entonces van a tocar en cualquier lado y con cualquier cosa que va a seguir existiendo y va estar bien igual. Nosotros acá tenemos nuestras cosas, sabemos qué lugar suena bien y cuál no.

Jose: Por otro lado, la respuesta de la gente es todo lo contrario. En Buenos Aires, Mar del Plata el año pasado, ya la gente nos conoce desde antes de que vayamos. Gente que hasta tenía la remera de Mi Nave, que ha escuchado por internet y le re gusta. Gente que te dice “Gracias por venir, hace un montón que los esperaba”.

Feli: Cuando nos invitan a festivales afuera está más organizado. En Mar del Plata había mucha gente laburando, dando una mano. Es como sucede acá con Otro Río, mucha gente del sello laburando y por ahí hay subsidios del estado.

Andrés: Hay bandas y hay lugares, creo que estamos todos en la misma, a nivel global. Hay lugares que son horribles que funcionan porque las bandas van. Nosotros cuando empezamos a tocar pasamos por lugares horribles, se necesita eso también. Horribles porque no están las condiciones mínimas pero en realidad tienen un romanticismo que está bueno. Esos son los lugares que mantienen el under. Bon Scott no está bueno en realidad pero las cosas que pasaron ahí escribieron una historia, tiene un montón de significado el lugar.

– Sí, Bon Scott es fundamental en mucho de lo que sucedió en los últimos años en Rosario, tanto para los grupos locales como los de afuera.

Martín: Bon Scott fue el puntapié inicial no solamente para nosotros sino también para casi todo lo que está pasando ahora.

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– Jose mencionaba el trato que tuvo la gente en Mar del Plata y es algo que debe remarcarse: desde un principio Mi Nave pegó bien en el público ¿Por qué piensan qué sucede eso?

Feli: Sentimos que como banda ocupamos un lugar que no hay; no es que seamos los mejores haciendo esto, por ahí somos los únicos que estamos haciendo un estilo de sonido.

Andrés: Tal vez por equilibrar lo pop con lo experimental, son canciones pero que no suenan a canciones y tienen elementos medios raros.

Feli: Le gustan a la gente que dice “wow, qué buena estructura” y también a quienes quieren escuchar una canción.

Andrés: Por ahí lo ponés en tu trabajo y tus compañeros que escuchan cualquier otra cosa dicen “Che, está bueno ésto”. Funciona en varios niveles.

Ale: También la presentación, todo es un producto. Están los flyers y te entra por ahí la banda.

Jose: Decir por qué es difícil, más para nosotros.

Ale: Se puede decir lo que trabajamos

Feli: Claro, le ponemos mucho. La constancia es fundamental en cualquier disciplina. Si vos estás tocando desde hace cuatro años, le ponés laburo, es inevitable si estás haciendo algo decente. A uno también le da seguridad esa constancia.

Martín: Yo veo muchas veces bandas que pasan por acá a las que les falta laburar un poquito más. Lo que acaba de decir Feli, esa  es la respuesta. Las bandas que empiezan a trabajar un poco al toque se despegan artísticamente y luego con el público. Mucha gente que pasa por el estudio quiere sacarse el trámite de encima. Tenés que tener una buena toma, tenés que tener un buen sonido o es lo mismo que nada.

Andrés: Hay bandas que están buenas pero no pasan las buenas intenciones por falta de trabajo.

Feli: Hay que darle dedicación más allá del estilo y la calidad. Es estar viendo una banda y saber que esos pibes no tienen una fisura ni huequito, está todo cubierto.

Andrés: Y todo pensado. Tener pensado el instrumento. Los guitarristas saben los pedales que suenan, el equipo que suena, van tocar con eso y ya suena, está bien eso, pero también tampoco hay una decisión tomada. Está bueno cuando escuchás una banda y te das cuenta las decisiones que tomaron para sonar así.

– También creo que entraron en escena en un momento justo, venían menguando su actividad y producción grupos que tenían un abordaje alternativo en su sonoridad pero que tenían cierta sensibilidad que apelaba a varios estilos, Los Daylight, Aguas Tónicas, cosas así.

Andrés: Hubo un leve decaer por esa época.

Feli: Aguas Tónicas los veíamos siempre. Somos medios fans.

Martín: Cuando nos empezamos a juntar me acuerdo de ir a un recital de Aguas Tónicas en Lazaro que fue tremendo, algo que no se podía creer. Me acuerdo que hablamos que Aguas Tónicas era lo mejor de ese momento.

Feli: Creo que también fue que a nosotros dos -señala a su hermano- no nos tenían. Sí a Martín, sí a Jose. Nadie sabía que tocábamos.

Andrés: Sabían que éramos diseñadores o que dibujabamos.

Feli: Nadie sabía que teníamos una banda entonces medio que entramos por el costado y también como que nos chupaba un huevo, total teníamos ganas de tocar. La primera vez que tocamos fue con una banda de Neuquén que vivían en Buenos Aires, no es que fuimos a ver qué grupo o de qué movida queremos participar.

Andrés: La primera fecha la armamos nosotros en un lugar que pedimos y trajimos a Atrás Hay Truenos porque nos gustaba. Nos armamos la movida nosotros para tocar.

Feli: Nosotros tocamos en Planeta X en los meses de despedida. Tocamos y ya se estaba despidiendo. Eso marcó una época en que dejaron de existir esos lugares. Primero desapareció Kasa Enkantada. Yo re quería tocar en la Kasa, me acuerdo de entrar y encontrar a Los Peyotes tocando. Después cerró Planeta. Esos eran los lugares, había una re movida. Hoy hay lugares aunque no sé cuáles son. Igual también la Muni ayudó a que desaparezcan muchos lugares, literalmente se re pusieron la gorra. Cuando era adolescente todo el tiempo iba a fiestas en casas con alguna banda tocando. Todo eso desapareció ahora.

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Mezcla serena entre misterio y belleza

En las canciones como en otros territorios expresivos aquello que no se dice encuentra su lugar en la lectura del otro. Desde sus primeros lanzamientos en 2008 Mi Nave busca tender un puente con el receptor para encontrar un lenguaje propio, mutuo, un código de empatía. Una línea de puntos a ser completada siguiendo las pistas elegidas por Feli dentro de los indicios sónicos. En Tristeza las letras incrementan su volumen alcanzando extensiones inéditas para la frugalidad de palabras que siempre caracterizó al grupo. “Mi cama se funde con mi piel/mi techo se funde con mi humor” canta Feli en “Trinchera” demostrando que el techo sigue aplastando cabezas angustiadas sin discriminar generaciones o épocas. “Acá hay cosas más personales, cosas que Feli escribió antes que exista Mi Nave” comenta su hermano y mientras lo mira precisa que  “en “Trinchera” habla de cosas de las que nunca habló, usó la primera persona, el yo, cosa que casi nunca hizo. Las letras nunca fueron muy personales en los discos anteriores. Por ahí yo hacía una letra y la cantaba Feli entonces no podía poner mucho de lo que me estaba pasando a mí porque era algo que lo tenía que cantar él. Por ahí las cosas que decía Feli eran más imágenes”. 

Feli: También está bueno el juego de que cada canción sea diferente entre sí, entonces está bueno que a veces el protagonista habla como un grupo, en otras alguien le está hablando, a veces habla él mismo. Es para que se nota la diferencia, cada tema genera su variable de personajes.

Martín: Es gracioso porque uno dice que buscamos que las canciones sean distintas y única pero muchas veces hablamos que todas las canciones suenan parecidas. Cuando tomamos temas viejos tratamos que todo suene uniforme. Por eso pasan las dos cosas al mismo tiempo, es loco, no lo había pensado.

Feli: Es re loco porque la palabra Tristeza fue como un chiste para poder empezar a hacer algo diferente porque nos estábamos yendo hacia algo -medita un segundo- no te digo candombe pero sí algo medio tropicaloide; estábamos yendo con la música por un lado medio frenético. Había que bajar.

– Siempre fueron austeros en las letras ya que la voz es otro instrumento del paisaje sonoro de la banda, sin embargo esa austeridad no quiere decir que sean descuidados con las palabras, por el contrario están bien elegidas: hay detalles que burlan la lógica o síntesis tan pictóricas como abstractas al mismo tiempo.

Feli. El tema de las letras es difícil porque a veces siendo que no digo nada. Siento que podría decir cosas re contestatarias en éstos momentos de cómo está el país pero también no decir nada es una elección. No decir nada puntual sobre eso también es decir algo. Una manera, no sé si ausente pero es que vos abrís facebook, abrís el diario, abrís twitter, todo el tiempo hay información, no sé si hace falta que una canción te diga qué es lo que está pasando, por ahí está bueno, o al menos, me gusta, en mi caso, decir otras cosas. En mis dibujos tampoco escribo porque  me gustan las imágenes universales. Alguien ve un dibujo, lo ve un chino y lo puede entender, no hace falta buscar qué está diciendo, lo podés entender, entonces creo que la onda de una canción, llega. Si una canción es triste, la letra cómo esté cantada, va a llegar. Trato de concentrarme en la melodía. Es un equilibrio entre no decir nada y decir algo pero parece que no está diciendo nada.

– También es saludable dejar que el otro termine de completar. Mi Nave tiene mucho de eso.

Andrés: Sí, sí, totalmente. Como que el título de la canción nunca es una palabra que esté incluida en la letra. Es bastante libre siempre eso. A veces son palabras que nos gustan y listo. Le sacamos el peso a la poética que pesa mucho en el rock nacional y que por ahí a nosotros no nos interesa tanto. O sea, nos gusta la poesía, nos gusta leer, solo queremos despegarnos sabiendo desde el lugar que lo hacemos, queremos construir algo desde ese lugar.

Feli: Es que la poesía tiene un poco de eso, dejar que otro complete. A mi no me gusta la poesía que leo y estoy entendiendo todo lo que me está queriendo decir. “Una vaso sobre la mesa , proyecta una sombra”, ahh, okey. Me gusta cuando hay agujeros en lo que estás diciendo y que cada uno lo llene. Como dijiste vos, que el otro lo termine, libre interpretación. Que sea más abierta la cosa, que también parezca una historia. Que sea metáfora me parece que es más interesante que alguien que te diga lo que le está pasando exactamente todo el tiempo. Eso termina siendo facebook, “Me estoy duchando”, “Está por llover”. Hay mucha gente hablando y diciendo mucho lo que le está pasando. Está bueno mentir, aunque no sé si mentimos.

Martín: Para mi, que toco en la banda, sigue siendo un misterio todo. A veces pienso que nadie está diciendo nada pero algo está pasando. El misterio de la banda es ese y es algo que realmente no se busca.

 

TXT – Lucas Canalda

PH – Renzo Leonard

 

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