VALLE DE MUÑECAS: EL REGRESO

El pasado 17 de abril el cuarteto integrado por Mariano Manza Esaín en voz y guitarra, su hermano Lulo en batería, Mariano López en bajo y Fernando Blanco en guitarra presentó “El final de las primaveras”, su flamante cuarto álbum en Plataforma Lavardén. Antes de subir al escenario de la esquina de Mendoza y Sarmiento, conversamos con Manza, compositor, guitarrista y productor del grupo porteño.

 

En un contexto de semanas eternas de lluvia que desafían el dicho de “siempre que llovió, paró” Rosario recibe el cancionero ideal para el gris que parece eternizarse sobre los días y las noches. Sobre las tablas de la sala la puesta es sobria. Cuatro pilares distantes entre sí, como tomando posición para el cimbronazo que habrá de venir. Las melodías chirriantes se disparan desde el minuto cero y van tomando distintas formas y abordajes. Se suceden canciones nuevas y otras pertenecientes a discos anteriores. Los Valle de Muñecas no se miran ni cruzan palabras, sin embargo, responden como si acabaran de ser ensamblados en el mismísimo útero de la precisión. Lulo es el corazón que bombea, un pura sangre instintivo, Manza se desdobla sobre sus pedales mientras Blanco salta en raptos guitarreros. Lopez, con remera de Buzzcocks, apuntala con ductilidad mientras esboza tímidas -¿y macabras?- sonrisas. Hay palabras para el público, medidas pero cálidas, e inmediatamente arremeten con ráfagas casi punks que desde la garganta de Manza toma otro nivel de aspereza, es una resignación rabiosa sobre un amor acabado. “El final de la primaveras” encuentra a Esaín como un letrista impecable. Con sencillez ilustra los desamores amparados por la urbe de neones, construyendo sus letras desde lo pictórico y acompañando cada palabra con la propulsión distorsionada de sus melodías. En otros pasajes, como en “Las espadas del sol”, Esaín está casi entregado al devenir y disecciona la melancolía con la lucidez como bisturí: “El futuro también se termina/una vez que algo se acaba/Cuando despierte, probablemente/nuestras batallas/se habrán ido/para siempre”. Sus canciones interpelan la melancolía del oyente, pero no lo hace enfrentándolo a un espejo, su voz cómplice acompaña el caminar del interpelado, es una empatía que abriga, que acompaña, que abraza.“Uno va buscando distintas maneras de decir las cosas” comenta el compositor, enfundado íntegramente en negro, “las letras mías no hablan más que de tres o cuatro cosas, el desafío es tratar de hablar de esas cosas de distintas maneras, con distintas palabras. Uno va probando. A veces quedan cosas distintas, otras son parecidas a cosas que ya hice. Igual, estoy súper conforme con las letras del disco”.

– Para este nuevo trabajo volvieron a grabar las bases en vivo, buscando capturar la energía del grupo en concierto.

Eso lo hemos hecho varias veces. La verdad que la única vez que no lo hicimos fue en el tercer disco porque justo nos agarró en un momento en que la banda no estaba del todo armada por decirlo de alguna manera, entonces las canciones del tercer disco nunca las habíamos tocado en la sala cuando empezamos a grabar y se fue armando medio en el estudio. Ese disco fue un aprendizaje en un montón de cosas para los cuatro y estuvo buenísimo haberlo hecho así. En este disco nuestra premisa fue tener a favor todo eso que habíamos aprendido  haciendo el disco anterior pero al mismo tiempo recuperar el sonido más guitarrero que tenía el primer disco y otras cosas que habíamos grabado. Quedamos bastante contentos con cómo quedó y como el disco tiene esas dos cosas que buscábamos

– Ya son diez años de la banda y al escuchar este último trabajo como parte de una discografía, de una obra, nos dan la pauta que cada paso fue certero, tal vez fueron pasos distantes pero sin dudas fueron evolutivos.

A veces las cosas se demoran un poco más de lo que nos gustaría porque no somos una banda masiva y aparte cada uno tiene sus trabajos, sus cosas en las que ocuparse. Igual le dedicamos todo el tiempo que podemos a la banda pero a veces los discos se atrasan. Creo en que los últimos cinco o seis años hemos tenido un ritmo de shows bastante importante, entre 25 y 40 por año, lo que está bastante bien. El tema es que sobretodo los discos se atrasan más de lo que deberían. También se debe a que los discos lo haga yo y que no delegue en otra persona, en alguien externo a la banda. Además somos bastante obsesivos con los detalles  y queremos que todo sea como realmente estamos buscando que sea.

– Tienen un público devoto que los sigue de manera detallista, que espera con grandes expectativas cada nuevo trabajo ya que sabe que Valle de Muñecas siempre deja la vara bien alta. Siendo líder, compositor, productor ¿alguna vez sentiste eso como una presión?

No es una presión externa, es una presión propia, hay una especie de instinto de auto superación. Sabemos que el disco anterior,  La Autopista Corre Del Océano Hasta El Amanecer (2011), había estado buenísimo y nos dijimos “bueno, hagamos uno que como mínimo esté a la altura de ese trabajo”. Nosotros estamos súper contentos con el resultado y orgullosos del disco que hicimos. Aparte de hacer un disco que esté a la altura uno lo que quiere es no repetirse, probar cosas que nunca antes habíamos probado, nuevas maneras de escribir, nuevos sonidos, este disco cumple con todas cosas que nos propusimos cuando arrancamos.

– Son conocidas tus colaboraciones con varios compañeros y amigos de una misma generación: Pablo Krantz, Blues Motel, Pez, las aventuras junto a Flopa y Minimal, y podría mencionar muchos más. Asimismo colaboraste junto a bandas jóvenes como Un Día Perfecto Para El Pez Banana ¿Cómo es tu colaboración con los artistas más jóvenes? ¿Qué se aprende con ellos?

Se aprenden varias cosas. En primera instancia al momento de intercambiar música, cuando una banda me muestra qué es lo que escuchan, qué es lo que los influencia y yo decirles esto me suena a tal cosa, ese intercambio está buenísimo. También hay otra cosa que se aprende: uno cuando empieza a tocar y va a ver bandas y se hace fanático de los discos y de los músicos, uno no tiene la más mínima idea de cómo es el proceso de creación de una banda, eso no se aprende en ningún lado, cada banda lo desarrolla y en cada una es completamente distinto. Yo tengo la suerte de poder acceder a eso, de conocer a millones de bandas. Se aprende un montón. Hay bandas que tienen metodologías de  trabajo completamente diferente a las que tuve yo toda mi vida. Ellos aprenden las cosas que yo les muestro y yo aprende de ellos también.

– ¿Te resulta más sencillo producir a otros que a tu propia banda?

Yo disfruto mucho de producir a otra banda. Es bastante más difícil auto producirse que producir a otro pero creo que le voy agarrando la mano (se ríe). Me gusta hacerme accesible para cualquier banda, no sé, no me tiene que gustar nada de una banda como para llegar a decirle que no.  También trato de que la banda, aparte del disco, se quede con más cosas de todo el proceso, que aprenda un montón de cosas. Que puedan hacer el próximo disco conmigo, con otra persona o solos también, y que haya sacado cosas en positivo de la experiencia de haber trabajar conmigo. Que hayan aprendido más de ese misterio que es el estudio de grabación y cómo llevar lo que uno hace en la sala de ensayo de la mejor manera posible hacia un disco.

– Ante cada nuevo disco de la banda la prensa siempre destaca la cantidad de hits potenciales que tienen tus canciones. algunos hasta se arrancan los pelos detallando cuáles canciones son potenciales éxitos radiales, igual, vos nunca te subiste a esas conversaciones, fuiste bastante indiferente.

Es que yo hago música, después, para qué está esa música o cuál es la función que cumple esa música en la sociedad es algo que se hace solo. Las canciones encuentran su camino solas, donde tiene que ser, no sé, en la discoteca de gente que escucha mucha música o sonando en las radios. La verdad que a mi me encantaría que a mis canciones las escuche la mayor cantidad de gente posible, pero al mismo tiempo, si alguien piensa que somos una banda de culto y…qué se yo. Generalmente se usa lo de banda de culto para nombrar a Velvet Underground, Sonic Youth, para mi es un orgullo estar al lado de esas bandas pero no reniego de querer que a mi música la escuche la mayor cantidad de gente posible, no tendría ningún problema.

 

 

A 20 años de Menos Que Cero

“Me encanta volver a tocar las canciones de Menos Que Cero, por eso cada tanto hacemos alguna con Valle de Muñecas. La verdad que en este momento no pensaría en una reunión de la banda. A principios del año que se cumplen veinte años del primer disco y probablemente haya una reedición. Algo haremos, no sé, pero no creo que sea reunir a la banda, será algo especial por el aniversario del disco”.

 

Txt: Lucas Canalda
Ph: Renzo Leonard

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